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Si te bañas en la playa, mucho cuidado con estos 'animalitos'

Si te bañas en la playa, mucho cuidado con estos 'animalitos'
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Los océanos del mundo son lugares codiciados en esta época del año, donde convergen vacaciones y calor abrasante. Yo, que precisamente vivo frente a una playa, huyo de casa durante el mes de agosto para evitar aglomeraciones, chiringuitos con la canción del verano y, en general, todo el ambiente asociado con un grado de misantropía y neurosis que recuerda al David Foster Wallace de Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer.

Dicho lo cual, como si aún necesitara más excusas para huir de la playa veraniega, a continuación os voy a descubrir una serie de animalitos que pululan por las costas de medio mundo y que resultan tan peligrosos que dejan el tema musical de Tiburón a la altura de chascarrillo circense:

El caracol de la muerte

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Si estáis por las playas del Índico o del Pacífico, cuidado con el neurotóxico de este caracol marino del género Conus. Tiene una concha preciosa, muy llamativa si estáis buceando, de entre cinco y quince centímetros. Pero su veneno puede incluso atravesar el traje de neopreno. Como señala Isidoro Merino en su libro 1000 maneras estúpidas de morir por culpa de un animal:

El veneno de los conos es un mortífero cóctel de al menos cien componentes biológicamente muy activos. En su misterioso y poético lenguaje, la literatura médica especializada lo define como “un conjunto de cadenas cortas (de diez a treinta aminoácidos) de péptidos con puentes de disulfito, que inhiben los receptores acetilcolínicos y los canales del sodio, el calcio y el potasio responsables de la transmisión eléctrica entre nervios y músculos”.

Medusas

Si estáis tomando un baño en una de esas melancólicas playas tan exclusivas de New Hampshire, en Estados Unidos, en el Atlántico norte, quizá os encontréis con la Muerte en forma de gigantesca medusa.

La medusa melena de león ártica puede medir dos metros de diámetro, arrastrando una larga cabellera de miles de tentáculos de hasta más de 30 metros de longitud. Su peligrosidad es enorme (de hecho, es uno de los responsables del crimen que debe resolver Sherlock Holmes en “La melena del león”, pero es difícil toparse con ellas. Mucho más frecuente es que os encontréis la Pelagia noctiluca, que es pequeña pero llega fácilmente a la orilla, lo que obliga a dar la alerta en algunas playas.

Otra medusa que se encuentra en todas las aguas cálidas del mundo es la carabela portuguesa, que en realidad es una colonia de pólipos de la misma especie con distintas formas y funciones que, sin embargo, se comporta como un único individuo:

Este ser viscoso recorre grandes distancias impulsado por el viento gracias a su neumatóforo, una especie de flotador de unos quince centímetros que le sirve de vela y del que cuelgan largos tentáculos urticantes, con los que provoca graves y dolorosas picaduras, casi tan peligrosas como las de los avispones de mar.

Pez aguja

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En las aguas tropicales puede encontrarse el pez aguja o Strongylura que dan saltos fuera del agua a velocidades de sesenta kilómetros por hora. Como si fueran dagas voladoras. Y es que tienen largos hocicos y muy afilados. Sobre todo atacan a los pescadores, de noche, porque se sienten atraídos por las luces de los barcos.

Morenas

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Las mordeduras de las morenas las convierten en los lobos del mar. Tienen mandíbulas dobles con dientes curvos y afilados. No tienen miedo de morder a los bañistas, en la mano o en el pie, si éste se acerca demasiado a las cuevas u oquedades de rocas o arrecifes.

Foto | David Adam Kess | Kerry Matz National Institute of General Medical Services | Albert kok

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