Las pirámides chinas (y III): una pirámide de lujo

Las pirámides chinas (y III): una pirámide de lujo
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Actualmente, en una de esas ironías de la historia, hay otra pirámide china cuya existencia solo era una especulación y que súbitamente ha surgido de las nieblas de la conjetura. Una pirámide contemporánea y con aire futurista. La pirámide fantasma está situada en Corea del Norte y apenas tiene unos años de existencia. En realidad de pirámide solo tiene la forma y el dinero invertido en ella, pues se trata de un hotel.

El hotel Ryugyong tiene 330 metros de altura y se levanta sobre el paisaje urbano de Pyongyang como una de esas pirámides futuristas que aparecen en la película Blade Runner. Un edificio suntuoso que desentona con la pobreza y la hambruna de un país aislado del resto del mundo a causa del celo excesivo de sus dirigentes.

Las obras de esta estructura megalítica se iniciaron en 1987 bajo la batuta del dictador Kim Il-sung, padre de reciente dictador Kim Jong-il. Después de 5 años, las obras se detuvieron por razones poco claras: quizá sospechaban que había un fallo en el diseño de la estructura que tarde o temprano la derrumbaría, quizá se quedó sin financiación al perder, tras su desintegración, el gran aliado que era la URSS.

La cuestión es que en la pirámide ya se habían invertido 750 millones de dólares, el 2 % del PIB del país. Para evitar la vergüenza que ello conllevaba, el dictador y su camarilla trataron por todos los medios de que nada se supiera internacionalmente de la existencia de esta mole piramidal. ¿No os resulta familiar esta estrategia de negar la existencia de una construcción gigantesca? Entre otras cosas, borraban la pirámide de las escasas fotografías que cruzaban la frontera y se podían contemplar en otros países. Los pocos turistas que tenían la oportunidad de viajar a Corea del Norte eran teledirigidos sistemáticamente por los guías de los viajes organizados para evitar que contemplaran esta pirámide a medio construir, y los que alguna vez la vieron sólo contaron con su propio testimonio como prueba de su existencia, como le ocurrió al piloto James Gaussman, de la US Air Force, cuando divisó por primera vez las pirámides chinas.

Mientras en la década de 1990 morían de hambre entre 200.000 y 3.000.0000 de personas, aquel obsceno hotel de proporciones faraónicas en el que tanto dinero se había invertido empezó a ser apodada como la pirámide fantasma. No es algo tan extraño si tenemos en cuenta que la ciudad posee autopistas de 5 carriles, pero que normalmente están vacías porque la gente no puede permitirse adquirir un coche; eso sí, las autopistas siempre están impolutas porque un ejército de barrenderos se dedican a conciencia a mantenerlas de ese modo.

Actualmente, las obras del hotel pirámide se han retomado y en abril de 2008 ya se apuntalaban los últimos pisos, así como empezaban a colocarse los paneles de cristal que cubren toda la superficie de la pirámide y que le dan un aspecto de inmenso espejo. Todavía no se ha aclarado cuál será la razón de ser de este proyecto megalómano, ni siquiera si finalmente funcionará como hotel. Lo único cierto es que el presupuesto final alcanzará el 10 % del PIB del país, entre 300 y 2.000 millones de dólares. Y que en su cúspide se construirá una antena de telecomunicaciones para dar cobertura de telefonía inalámbrica a la ciudad… lo cual no deja de ser paradójico en un país, el último bastión comunista del planeta, en el que hasta hace poco podías ser condenado a muerte por usar teléfono móvil.

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