Han descubierto un parásito que parece otorgar juventud eterna a las hormigas de este bosque alemán

Han descubierto un parásito que parece otorgar juventud eterna a las hormigas de este bosque alemán
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Una especie de hormiga (Temnothorax nylanderi), que normalmente vive en troncos, en colonias de entre 100 y 200 obreras, bien podría haber firmado una suerte de pacto fáustico. Concretamente, un pacto con un parásito recientemente identificado que parece dar juventud eterna a las hormigas de un bosque en Alemania.

Las mantiene jóvenes, conservando sus caparazones exteriores suaves y su tono distintivamente leonado. Y, además, les alarga su vida (de semanas a varios meses, incluso más), como si los parásitos trabajaran en una clínica anti-aging donde se dispensa el elixir de la eterna juventud. Sin embargo, como en todo pacto fáustico, hay que pagar un tributo. Y las hormigas pagan dos.

Temnothorax nylanderi y sus dos maldiciones

Las hormigas son parasitadas por una tenia que se halla en los excrementos de los pájaros carpintero (Anomotaenia brevis), de los que a veces se alimenta. La tenia, como un buen parásito mutualista, se queda dentro de la hormiga para el resto de su vida. Y entonces, como si se hubieran convertido en hormigas vampiro que acaban de ser mordidas por Drácula, las hormigas infectadas se tornan pálidas y se conservan jóvenes.

Los investigadores han constatado que, al menos, estas hormigas parasitadas pueden vivir meses extra, pero quizá podrían mantenerse así durante dos décadas. La diferencia con sus hermanas no vampirizadas es muy significativa, porque estas apenas vivien solo unas semanas o unos meses. Además, tal vez por su aspecto o su juventud, dejan de trabajar, como aristócratas, y empiezan a ser cuidadas, alimentadas y transportadas por el resto de la colonia. Son hormigas eternas que incluso pueden llegar a estar por encima de las hormigas reinas.

No obstante, esta ventaja evolutiva trae aparejados dos problemas.

En primer lugar, las colonias donde hay hormigas parasitadas se tiene que trabajar más. Imaginemos una sociedad en el que la mayoría vive de la prestación social: finalmente, las trabajadoras mueren antes por el exceso de trabajo. En segundo lugar, la tenia manipula las mentes de las hormigas que parasitan para regresar a los pájaros carpiteros, reproducirse y que los huevos sean expulsados de nuevo por los excrementos para que otras hormigas queden parasitadas. Así pues, cuando aparece un pájaro carpintero, las hormigas eternas no tienen miedo, no escapan. Se dejan comer.

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Las tenias de esta especie no pueden madurar hasta convertirse en adultos y producir huevos hasta que su hormiga huésped sea consumida por un pájaro, un destino que los insectos en plena posesión de sus facultades intentan evitar. Pero las hormigas que pasan todo el tiempo holgazaneando son una presa fácil; los longevos huéspedes que son mimados tienen una alta probabilidad de sobrevivir hasta que se los comen. Hasta el nivel molecular, el parásito está moviendo los hilos.

Sara Beros, ex estudiante de doctorado de Foitzik y primera autora del estudio que describe este hallago, ha abierto el abdomen por Temnothorax y ha contado hasta 70 tenias en su interior. A partir de ahí, los gusanos pueden liberar una mezcla de proteínas y sustancias químicas que combinan con la fisiología central de la hormiga, probablemente afectando las hormonas, el sistema inmunológico y los genes de su huésped.

Lo que logran parece ser una pantomima aproximada de cómo las hormigas reinas alcanzan su alucinante esperanza de vida, una hazaña que los humanos aún no comprenden. La naturaleza, una vez más, es fascinante.

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