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El mechón de pelo de 7.300 dólares de Beethoven

El mechón de pelo de 7.300 dólares de Beethoven
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Ludwig van Beethoven (1770 - 1827) fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Pero su rasgo más importante desde el punto de vista de la ciencia tiene que ver con su pelo.

La muerte de Beethoven fue vox populi: a su entierro acudieron unas 30.000 personas. Sin embargo, los motivos de su muerte nunca se esclarecieron. Según el biógrafo, falleció de cirrosis hepática, o de sífilis, o de hidropesía, o de problemas intestinales crónicos. Pero la razón más plausible sobre su muerte tiene que ver con su cabello.

Todos sabemos que Beethoven era un genio de la música, a pesar de su sordera. Paradójicamente, las personas con problemas de audición a veces son hipersensibles a determinados sonidos, como el ocurrió a Beethoven cuando empezó a quedarse sordo a los 27 años (parece ser que por una otosclerosis). Cuando Beethoven llegó a los 50 años, ya completamente sordo, siguió componiendo hasta que murió varios años después. No en vano, lo que pocos sabían es que su afición a empinar el codo resultaba tan perjudicial para su salud.

No es que abusara del alcohol, que también, sino que abusaba del plomo. El vino de la época era endulzado con un derivado del plomo, el acetato plúmbico. Además, la copa favorita de Beethoven también estaba confeccionada por una aleación con una alta cantidad de plomo. Y también consumía regularmente pescado del Danubio, procedente de un tramo de la corriente seriamente contaminado con este metal pesado. Pero ¿cómo saber que realmente fue el plomo y no otra cosa lo que mató a Beethoven?

Una cuestión de pelos de 7.300 dólares

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El compositor siempre lucía una hermosa cabellera. Pero en sus últimos años perdió mucho pelo probablemente debido a la toxicidad del plomo. Pero lo que hizo perder casi todo el pelo a Beethoven fue el fetichismo de sus fans. Tal y como explica Nieves Conconstrina en Polvo eres II:

El cuerpo del músico estuvo expuesto durante todo el día de marzo de 1827 para que vieneses y admiradores llegados de toda Austria pudieran despedirse de él. Todo el que por allí pasaba pedía un mechón de Beethoven. Estos cabellos han acabado el museos e instituciones dedicadas al músico, con lo que nos encontramos que hay pelo de Beethoven en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington; en la Universidad de Hartford, en Connecticut; en la Biblioteca Británica, en Londres; en un museo impronunciable de Viena y en la Beethoven Haus de Bonn, en Alemania.

Gracias al mechón más abundante de pelo que se conserva, ahora podemos deducir su muerte. Este mechón se subastó públicamente en Sotheby´s por 7.300 dólares. El mechón pertenece ahora al centro de estudios de Beethoven de la Universidad de San José, en California. Allí tienen un mechón de 422 pelos que miden entre 7 y 15 centímetros. Calculad el precio de cada pelo.

Los cabellos, en términos de análisis forenses, son ricos en información sobre las enfermedades que han aquejado a la persona, y las pruebas realizadas, primero, al pelo del músico y, después, a los pedazos de cráneo corroboran que Beethoven murió con más plomo en el cuerpo de Billy el Niño. Exactamente con una cantidad cien veces superior a lo normal.

En el año 2000, Bill Walsh analizó en el Laboratorio Nacional de Argonne seis cabellos de 15 centímetros de longitud de la célebre melena de Beethoven, así como un trozo de su cráneo. En efecto, se demostró la presencia de niveles altos de plomo, unas cien veces más que en una persona de la misma edad sin exposición a plomo. Otros análisis, sin embargo, arrojan cifras tan bajas. Así que el envenenamiento de Beethoven sigue siendo solo una hipótesis.

También hay otras ideas acerca de su contaminación de plomo. El médico forense Christian Reiter sostiene que ese plomo procedía de la medicación que le suministraba a Beethoven un médico llamado Andreas Wawruch, pues la intoxicación empezó exactamente 111 días antes del fallecimiento, cuando se empezó a tratar su pulmonía con unas sales expectorantes que contenían plomo.

Para añadir complicación, en mayo de 2010 se publicaba que un grupo de científicos del Instituto Médico Monte Sinaí de Nueva York había analizado los fragmentos más grandes del cráneo del músico arrojando que su muerte no se debió al plomo, porque los niveles de intoxicación están dentro de lo normal: 13 microgramos por cada gramo de masa ósea en los huesos grandes.

Sea como fuere, el plomo sí que constituye una eterna fuente de problemas médicos. El acetato de plomo ha sido empleado durante siglos como endulzante para la cocina, de modo que muchos más han sido víctimas de su envenenamiento. Actualmente, el plomo ha sido prohibido en la fabricación de gasolinas, pinturas y otros productos, pero el envenenamiento por plomo se sigue produciendo hoy en día, aunque sea en menor medida.

Foto | Joseph Karl Stieler

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