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Una muñeca hinchable para... practicar la odontología

Una muñeca hinchable para... practicar la odontología
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Pornógrafos, sátiros, sicalípticos, adoradores de Onán y demás ralea, absteneos de leer esta entrada. O no. Pero quedáis avisados: en el siguiente vídeo aparecen muñecas hinchables al más puro estilo Real Doll que no serán usadas sexualmente sino para que los estudiantes puedan practicar el fino arte de la odontología.

En la Universidad de Showa, en Japón (¿dónde si no?), el robot con el que se puede practicar no sólo pestañea y se mueve, sino que incluso puede llegar a sufrir arcadas. Los profesores también pueden utilizar por separado un panel táctil de control para provocar eventos impredecibles, como los estornudos, la tos o que el paciente se aleje de los instrumentos. Así los estudiantes pueden equivocarse las veces que quieran sin dañar a ningún paciente.

Atentos al vídeo. Da miedo:

El robot también segrega saliva artificial para simular las condiciones de la boca humana, e incluso se cansa e intenta cerrar la boca si el estudiante lleva demasiado tiempo hurgando con los instrumentos.

Y quizás, cuando las clases terminan, el robot es sometido a otra clase de prácticas menos ortodoxas (perdón, tenía que decirlo). Y ya puestos: ¿sabíais que las muñecas hinchables se intentaron desarrollar por primera vez por orden de Adolf Hitler? El führer tuvo la genial idea de encargar a un grupo de médicos que construyera una muñeca inflable para que sus tropas pudieran liberar las tensiones sexuales acumuladas durante la guerra, lejos de sus esposas y novias en lo que se hizo llamar proyecto Model Borghild. Borghild es una palabra que en Dinamarca significa algo así como muñeca del pueblo, y es que la muñeca hinchable debía seguir unas directrices estéticas muy concretas: tener aspecto netamente ario y representar los ideales de belleza en Alemania: esbelta, rubia, blanca y de ojos azules.

La idea era que cada soldado cargara con una muñeca en su mochila junto con el resto de los objetos vitales para supervivencia. Pero el proyecto se vio frustrado cuando el bombardeo aliado en Dresde destruyó la fábrica que había recibido el encargo de desarrollar el juguete erótico.

En fin, se nota que es viernes, ¿no?

Vía | Clarín

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