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Proyecto Milenio: Imaginando el futuro

Proyecto Milenio: Imaginando el futuro
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Supongamos que somos expertos en alguna materia concreta. Por ejemplo, en biología.

Imaginemos que nuestro trabajo se basa en suponer cómo evolucionará la biología en los próximos 25 años. O quién sabe, cuál será el estado de esta materia en el año 3000. Si además estamos bajo el amparo de una organización tan implicada en el futuro del mundo como son las Naciones Unidas, ya podemos dejar de imaginar.

Estaremos formando parte del Proyecto Milenio.

Dentro de este “tanque de pensamiento” podemos encontrar a expertos que forman parte de organizaciones internacionales, gobiernos, corporaciones, ONG y universidades, y que juntos, tratan de realizar anualmente el conocido como Estado del Futuro (aquí podéis consultar el PDF del resumen en español para el 2007).

Pero sin duda lo más interesante es darse un paseo por su Web, y leer algunos de los escenarios con los que trabajan los expertos. Más de uno parece sacado de una novela de ciencia ficción. Y si no, veamos cuál es el escenario de la robótica para el año 3000.

La aparición de los robots hace 1000 años vino de la necesidad de máquinas que hicieran trabajos peligrosos o repetitivos. La gente amaba aquellas primeras máquinas en el siglo XXI. Al principio eran rudimentarias, pero programables y adaptables, y se utilizaban en cadenas de producción mecánicas y electrónicas.

Cuando la nanotecnología y la IA entraron en escena, los robots ganaron movilidad, se volvieron soldados (detectores de minas), policías (desactivando bombas) y mascotas. Limpiaban fosas sépticas, y exploraban planetas. Los más pequeños asistían en operaciones, entrando en cuerpos humanos para diagnosis o bombeando sangre cuando el corazón fallaba.

(…)

En el 2200, las máquinas ya se podían autoreparar y autoreplicar, pero lo más importante es que empezaron a evolucionar. Evolucionaban para realizar mejor sus tareas, podían entender el lenguaje natural, y lo más importante, encontraban mejores soluciones para una circunstancia dada que sus propios creadores.

Adquirieron emociones, y algunos neurocientíficos pensaban que los robots razonaban de una forma superior al razonamiento humano.

En el 2235 se produjo el gran salto adelante, cuando la mayoría de las máquinas estaban interconectadas a través de programas adaptados por cada una de ellas. Esto dio a las máquinas inteligencia global. Lo que una aprendía, lo aprendían todas.

Los robots empezaron a parecerse a los humanos, y se volvieron filósofos, políticos, actores, profesores, artistas. La sociedad pasó a ser exclusivamente racional. El instinto, sobretodo el combativo, fue anulado. Los robots podían explorar el espacio fuera del sistema solar, en entornos de radiación, calor y aceleración que un humano nunca podría soportar.

Los recursos empezaron a escasear, y la selección natural y artificial empezó a operar seriamente, distribuyendo dichos recursos entre los que eran más aptos para utilizarlos, es decir, los robots. Términos como “esclavitud” estaban en el aire. ¿Eran los robots el siguiente paso en la evolución?

Los comandos humanos empezaron un estudio intensivo sobre las relaciones entre las máquinas, para identificar sus debilidades, tanto mecánicas como emocionales, y crear así una estrategia que finalizara, después de tres generaciones, con la eliminación de la capacidad autoreplicante de los robots.

La cuestión era: ¿cómo caerían las máquinas ante esta estrategia? La respuesta fue utilizar conceptos tan humanos como la ingenuidad, la creatividad, o la distracción. Llevó tiempo conseguirlo, pero al final se logró estabilizar la población de robots.

Hoy en día, el legado más importante de todos estos sucesos es nuestra tecnología cyborg: la mejora artificial de la biología humana con componentes fabricados.

Sitio oficial | Millennium Project (en inglés)
Más información | Escenarios en el año 3000 (en inglés)

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