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El robot que construyó Leonardo da Vinci

El robot que construyó Leonardo da Vinci
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Paradigma del genio total, del hombre epistémicamente hambriento que no distingue entre letras y ciencias, Leonardo da Vinci toco todos los palos. Hasta el punto de que se construyó su propio robot.

Y es que Leonardo fue uno de los pocos que, en su época, pudo abrir cadáveres de ajusticiados y vagabundos para estudiar el interior del cuerpo humano (un tabú religioso). Cuando descubrió que el cuerpo humano semejaba una máquina, Leonardo se preguntó por qué no construir una máquina que se pareciera a un ser humano.

Dicho y hecho, bajo el mecenazgo de Ludovico Sforza, en 1495 Leonardo se puso a trabajar en un juguete para el divertimento de los asistentes de las fiestas del propio Sforza. Sin embargo, lo que iba a ser un simple juguete devino en un verdadero hombre mecánico, tal y como explica en su libro El reloj milagroso de Antoni Escrig:

De proporciones anatómicas que seguían el establecido canon vitruviano, el androide tenía la apariencia externa de una armadura. Un conjunto de poleas, cables y engranajes accionaban los miembros del caballeros mecánico permitiéndole andar, sentarse, mover las manos, mover la cabeza y la mandíbula. Disponía de dos sistemas de control independientes. El que se encargaba de accionar las piernas, permitiendo mover de forma independiente las caderas, tobillos y rodillas, era externo; un operario transmitía el movimiento mediante cables. En cambio, el control de los miembros superiores, que incluían hombros, codos, muñecas y manos, era programable mediante un árbol de levas.

El robot de Leonardo no se parecía a los sofisticados androides de Asimov, pero en aquella época su robot causó sensación. Se perdió en la historia, pero gracias a sus detallados planos hallados en unos cuadernos de bocetos redescubiertos en los años 1950, en 2007 Mario Taddei construyó el robot, y funciona perfectamente.

Foto | Erik Möller

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