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La persona que divulgó las bondades de la energía nuclear en Japón

La persona que divulgó las bondades de la energía nuclear en Japón
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Lo nuclear está moda, pero para mal. Siempre lo ha estado para mal. La razón ha sido la serie Chernobyl, de HBO, que para muchos ya se ha convertido en la mejor serie de la historia. Consideraciones entusiastas a un lado, lo cierto es que la serie transmite la idea de que la energía nuclear no es necesariamente mala... siempre que se haga caso a la ciencia.

Sin embargo, los ecologistas y el pueblo en general no están de acuerdo con esa idea. Lo nuclear es malo, peligroso, jugar a ser dioses, tentar la suerte. En Japón, sin embargo, hubo una persona que trató de mitigar esta mala fama... sobre todo porque era un país que había sido azotado por dos explosiones procedentes del poder del átomo.

Matsutaro Shoriki

Matsutaro Shoriki (1885 - 1969) fue el padre de la energía nuclear en Japón, divulgando la idea de que ésta podía usarse para fines pacíficos en diversos medios de comunicación, sobre todo en la Nippon Television Network (NTV).

De este modo, este hombre que había sido criminal de guerra, diputado de la Cámara de Representantes y agente de la CIA, logró que la energía nuclear se convirtiera en un nuevo sector estratégico de negocio en Japón. Algo a lo que también contribuyó el manga Astro Boy (1951-1969), concebido por Osamy Tezuka, que era un robot propulsado por energía nuclear que combatía el mal. Tal y como explica Florentino Rodao en su libro La soledad del país vulnerable:

Shoriki promovió una "exhibición nuclear" (llegada desde Estados Unidos, aunque purificada mediante una ceremonia shinto al llegar a Japón) y la difusión masiva de las producciones pronucleares de Disney, que por otro lado eran parte de un ambiente en el país proclive a todo lo vinculado a la ciencia. Las camapañas lograron su objetivo, que la población japonesa disociara el recuerdo de las bombas y abrazara la energía nuclear como el camino hacia el "progreso".

Shoriki Matsutaro

Shoriki también fue un deportista y empresario japonés, padre del béisbol profesional en Japón. Fue propietario del Yomiuri Shimbun, uno de los principales diarios de Japón y fue fundador de la primera estación de televisión comercial, Nippon Television Network Corporation, donde divulgaba las bondades de lo nuclear.

En enero de 1956, Shōriki se convirtió en el presidente de la recién creada Comisión de Energía Atómica de Japón, y en mayo de ese año fue nombrado jefe de la nueva Agencia de Ciencia y Tecnología

En aras de reducir las importaciones de petróleo y lograr una mayor eficacia energética, tras la crisis de 1973 Japón se concentró en el átomo, aprobándose grandes subsidios a las redes de distrubición y a las localidades que aceptaran instalar centrales nucleares en su entorno.

La planta nuclear de Tōkai (Ibaraki), el primer reactor nuclear en tierra nipona, fue construida por la compañía General Electric Company del Reino Unido. En 2008, tras la apertura de 7 nuevos reactores nucleares en Japón (3 en Honshū y 1 Hokkaidō, Kyūshū, Shikoku y Tanegashima), Japón se convirtió en el tercer mayor productor de energía nuclear del mundo con 53 reactores nucleares operativos que generan el 34.5% de la electricidad japonesa.

Fukushima I By Digital Globe Accidente de Fukushima.

Sin embargo, algunos accidentes alertaron a la comunidad de que la energía nuclear era un ámbito donde la seguridad debía primar por encima de cualquier otra consideración. El toque de alerta final lo dio el accidente de Fukushima, en 2001, el más grave de todos:

El accidente de Fukushima ha venido a recordar que la fiabilidad absoluta es imposible, pero el ejemplo es mucho más válido que Chernóbil, una planta militar de producción de plutonio reconvertida para su uso eléctrico. No hay modo de cuantificar la totalidad de los perjuicios causados por Fukushima Daiichi, pero el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) situó el dao en el nivel 7, el máximo hasta ahora, junto con Chernóbil (1986).

Todos los reactores se clausuraron en septiembre de 2013 con el proósito de pasar a la fase de revisión obligatoria que prescribía estudios en profundidad y más estrictos que antes. El primero que se reabrió fue el de Sendai en 2015, y en mayo de 2018 se habían reabierto 6. Sin embargo, se calcula que apenas se abrirá la cuarta parte del total, y que algunos ya se han desmantelado.

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