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El autor que escribió un artículo contando un montón de mentiras sobre las bañeras

El autor que escribió un artículo contando un montón de mentiras sobre las bañeras
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Ya hemos contado por aquí que algunos estudios científicos publicados incluso en revistas de prestigio pueden resultar falsos, en el mejor de los casos, o incluso constituir una broma, en el peor. Por ejemplo, el conocido como el Escándalo SCIgen.

Sin embargo, estas bromas a menudo funcionan para denunciar una mapa praxis o unos deficientes controles de criba entre los estudios realizados correctamente y los que no (algo que sólo pone en evidencia que debemos extremar esos controles, no que la ciencia no funciona o debemos, cada uno de nosotros, buscar nuestra propia verdad, como me encargué de puntualizar en un artículo reciente a otro autor que rozaba peligrosamente la moda del posmodernisma: Solo sabemos lo que podemos explicar cómo lo sabemos).

De la parte de los autores que fabrican complicadas bromas para denunciar los sistemas de control en ciencia están, además de Isaac Asimov y su Las propiedades endocrónicas de la tiotimolina resublimada, tenemos uno de los más prestigiosos ensayistas, periodistas y escritores satíricos estadounidenses de principios del siglo XX: Henry Louis Mencken (1880-1956).

Sí, el mismo que escribió sentencias como "Vale más una carcajada que mil silogismos" o:

Pero ¿en qué lugar del mundo hay un hombre que venere hoy a Júpiter? ¿Y qué decir de Huitzilopochtli? En un solo año (y esto sucedió hace apenas cinco siglos) sacrificaron en su honor a cincuenta mil jóvenes y doncellas. Hoy nadie lo recuerda, excepto quizá algún salvaje errabundo perdido en la inmensidad de los bosques mexicanos.

b
En 1917, Mencken publicó un artículo titulado “Un aniversario olvidado” dedicado a conmemorar la introducción de la bañera en Norteamérica, pues se cumplían 75 años de su nacimiento. Sin embargo, al artículo añadió una serie de mentiras bastante flagrante que, no obstante, fueron creídas por muchos lectores. Mencken no aspiraba a violar la revisión por pares de una revista académica, sino que pretendía algo más banal: “demostrar que los estadounidenses son imbéciles crédulos.”

Y también demostró que los periodistas no dejaban de repetir sus mentiras en diversos medios de comunicación. Incluso hoy en día algunas de sus afirmaciones sobre bañeras se repiten en algunos medios. Lo explica así Gregorio Doval en Fraudes, engaños y timos de la historia:

A ello añadía una continua serie de mentiras evidentes sobre prohibiciones del baño en Inglaterra, impuestos por bañera, etc., pero algunas personas tomaron el artículo como real y posteriormente incluso se publicó de manera seria en varios periódicos de diversos países. (…) El autor del artículo afirmó en muchas ocasiones que todo era inventado, publicó artículos corroborándolo hasta en treinta periódicos diferentes, escribió un libro…, pero en 1935 el New York Times volvió a tomar por históricas aquellas mentiras y en 1976 se hizo otra vez, pero ahora no sólo en la prensa sino también en el resto de medios de comunicación.

La viralidad de las mentiras está tan arraigada que, al igual que ocurre con la tortuosa historia de las bañeras, aún podemos encontrar a gente repitiendo (incluso medios de comunicación haciéndose eco) que las espinacas tienen mucho hierro, que la vitamina C previene el resfriado o que la homeopatía cura más allá del placebo. O incluso afirmaciones más banales del tipo que la Torre de Pisa es la construcción más inclinada del mundo (es la capilla de Surhuusen, en Alemania): podéis incluso visitar árboles que se parecen a la Torre de Pisa (o a la capilla de Surhuusen). Incluso, sin abandonar la bañera, la gente sigue pensando que El agua se vacía por el desagüe en sentido contrario a las agujas del reloj si estás al norte del Ecuador.

Lo que sí es cierto es que la bañera es un lugar peligroso donde mucha gente muere de resultas de un resbalón, y muchos niños mueren ahogados, tal y como os explicaba respectivamente en Ese objeto peligrosísimo que es una escalera (I): más de 300.000 accidentes solo en Reino Unido y Bullying: ¿los niños abusan más los unos de los otros? (y II)

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