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¿Sobresalir o encajar? Según donde nazcas

¿Sobresalir o encajar? Según donde nazcas
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Una de las cosas que más me gustan de la película Los increíbles, de Pixar, es su mensaje principal. Lo que viene a decir es que no debemos plegarnos a las convenciones, que debemos huir del gregarismo y que, si somos raros (o si incluso tenemos superpoderes), debemos aceptar lo que somos y, en la medida de lo posible, exhibirlo sin pudor.

Pero Los increíbles solo es una película para niños, y las cosas, con frecuencia, suelen ser un poco más complicadas. Sobre todo si naces en China, Corea o Japón.

Los niños que nacen en Estados Unidos, por ejemplo, suelen criarse en un contexto cultural donde se glorifica el individualismo y la autonomía personal. Lo habitual es que un adolescente, cuando acuda a la universidad, ya sea capaz de irse a vivir bien lejos de la unidad familiar, aprendiendo a valerse por sí mismo.

Pero en China, Corea y Japón, y en general en todas las culturas asiáticas, la crianza es diametralmente opuesta, tal y como explica Jeremy Rifkin en su libro La civilización empática:

donde tradicionalmente la crianza se ha centrado en preparar al niño para que se convierta en una parte armoniosa de las complejas relaciones que conforman la sociedad, en lugar de centrarse en formar a un individuo autónomo, se da más importancia a la autocrítica que a la autoestima en la formación de una sensibilidad empática bien desarrollada.

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Para dejar patente esta gran brecha en la crianza, podéis repasar este artículo sobre la alta tasa de accidentes en las líneas aéreas asiáticas, y cómo se solucionó el problema cuando los pilotos recibieron adiestramiento por parte de estadounidenses.

En el estudio “Individual and Collective Processes in Construction of the Self: Self-Enhancement in the United States and Self-Criticism in Japan”, publicado en Journal of Personality and Social Psychology por Shinoby Kitayama, entre otros autores, se sugiere que en las culturas asiáticas es más probable que los padres otorguen más importancia a “encajar” que a “sobresalir” de resultas del budismo (que destaca la compasión) y del confucianismo (que reafirma los deberes de los distintos roles). Según señala Kitayama, en la cultura japonesa:

la superación personal es un acto simbólico que afirma el valor de la relación de la que uno forma parte y da sentido al yo como una entidad totalmente interdependiente.

En otras palabras, si en un colegio estadounidense se presenta una mala conducta de un alumno perjudicando a otro, el profesor le invitará a reflexionar sobre el efecto que tal acto tiene en la autoestima del otro. En un colegio japonés, el profesor insta a reflexionar sobre hasta qué punto “su actuación individual o colectiva ha estado o no a la altura de los objetivos de la clase.”

Ambos enfoques, “encajar” y “sobresalir”, tienen sus pros y sus contras, si bien ambos funcionan a la hora de producir culpa, ansiedad empática y deseo de reparar el daño. Así que, si tenéis superpoderes no tengáis meridianamente claro que debéis ocultarnos o aspirar a ser como los demás; ni tampoco a exhibirlos sin pudor porque vosotros sois vosotros y los demás solo son los demás. Ambas posturas pueden funcionar por igual en determinados contextos, y tal vez hay que bascular de una a otra en función de las circunstancias.

Foto | Jorge Royan

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