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¿Por qué nos resulta más fácil aprender leyendo que escuchando?

¿Por qué nos resulta más fácil aprender leyendo que escuchando?
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La mayoría de la gente aprende más fácilmente si lee un texto que si ese mismo texto se pronuncia en voz alta por parte de otra persona. La razón estriba en que no grabamos las páginas del libro en la memoria fotográfica, sino que lo hace en la memoria icónica para que las secuencias de letras sean convertidas en palabras (memoria léxica) y en conceptos (memoria semántica).

Entre otras, ésta es también la razón de que la imprenta cambiara el mundo decisivamente, desplazando a la cultura oral. También porque es más fácil estructurar pensamientos profundos en textos largos escritos, como también es más fácil leerlos. Difícilmente, por ejemplo, se puede llegar a una reflexión filosófica compleja viendo un documental antes que leyendo 200 páginas de un libro.

En un estudio con alumnos de sexto de primaria y primero de secundaria realizado por Eric Jamet que fue publicado en Revue de psychoogie de l´education (1998), se presentaron de hecho varios modos de presentación de un documental. La lectura dio casi el doble de buenas resultados que la clase oral.

Al leer no lo hacemos de corrido, tampoco, sino que vamos adelante y atrás, nos detenemos, aceleramos, etc. También el movimiento de los ojos durante la lectura es importante, tal y como explica Alain Lieury en ¿A qué juego mi cerebro?:

Por ejemplo, si la duración de la mirada es de alrededor de un cuarto de segundo para una palabra familiar (animal), puede ser del doble (medio segundo) para una palabra compleja o poco conocida como “tiranosaurio”. (…) Estos mecanismos de alargar la duración de la mirada o de volver hacia atrás no pueden darse en una audición, en una clase oral o cuando se escucha una emisión radiofónica.

Imagen | Rob Boudon

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