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‘Oh’, la unidad de medida de la sorpresa

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Laurent Itti, de la Escuela de Ingeniería Viterbi, y Pierre Baldi, del Instituto de Genómica y Bioinformática, ambos en el sur de California, han creado una teoría matemática de la sorpresa y la atención humanas. Su unidad de medida, el Oh (wow, en inglés). Así pues, algo que es muy sorprendente, tiene un alto contenido oh o de wow.

El Oh mediría la cantidad de sorpresa que ofrece al espectador una información o producto determianados. Un anuncio, una confidencia, una película, etc.

Como escribe Itti: "la eficiente y rápida la asignación de atención es clave para la depredación, la fuga, el apareamiento y, en definitiva, a la supervivencia". El concepto de sorpresa es fundamental para el procesamiento sensorial, la adaptación, el aprendizaje y la atención.

Ante la avalancha de estímulos que recibimos en un sólo instante, dejamos de lado algunos ruidos repentinos, mientras que otros nos hacen tomar medidas. Fijamos nuestros ojos para ver en movimiento algunas cosas, pero no todas. Y todo ello se desarrolla de forma automática.

La nueva teoría computacional de la sorpresa fue concebida por Baldi en 1999 y publicada por primera vez en 2002, y ha sido desarrollado experimentalmente con Itti posteriormente. Principios de los experimentos de laboratorio han demostrado que el modelo Baldi-Itti supera las teorías anteriores en la predicción de respuestas humanas a los estímulos inusuales o repentinos. Básicamente el experimento se basaba en registrar el movimiento de los ojos de diversos individuos a los que muestran diferentes imágenes de video. Los movimientos oculares estaban correlacionados con lo que el equipo había evaluado como digno de atención.

Este nuevo modelo tiene implicaciones no sólo para las neurociencias, sino para muchos campos, incluyendo la teoría de la información, la psicología y la ingeniería. Por ejemplo, también podría servir para Internet. Itti afirmó que el modelo podría tener una amplia aplicación para clasificar los sitios web según su grado de interés (¿un Google más eficiente?) o para crear banners o anuncios diseñados para captar mejor nuestra atención.

La quintaesencia de la sorpresa codificada en una teoría computacional.

En un lugar bullicioso, por ejemplo en una cafetería llena de gente hablando, haced la siguiente prueba: si miráis a la cara y la boca de vuestro interlocutor mientras él habla, escucharéis mejor lo que dice que si desviáis la vista hacia otras áreas de la cafetería.

Éste sólo es uno de tantos factores por los que la atención incrementa la influencia de ciertos estímulos. Imaginad cómo se sofisticará el poder de la manipulación informativa a medida que se desarrollen más las ecuaciones del wow. ¿Será una nueva asignatura en la carrera de Periodismo o de Ciencias Políticas? Oh.

Más información: USC

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