Midiendo la dilatación de las pupilas hemos confirmado que las personas prefieren las metaforas familiares a las frases literales

Midiendo la dilatación de las pupilas hemos confirmado que las personas prefieren las metaforas familiares a las frases literales
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Una nueva investigación ofrece una posible explicación de por qué las expresiones metafóricas son tan comunes en todos los idiomas conocidos: las expresiones metafóricas son más atractivas y transmiten un significado más rico que las frases literales que expresan el mismo contenido básico, o descripciones concretas que usan palabras con imágenes similares.

El proceso de investigación se centró en el hecho de que la pupila, el punto negro en el centro del ojo, se dilata en respuesta a experiencias cargadas emocionalmente o intelectualmente interesantes.

El cliché como forma de comunicación emocional

Nos encantan las metáforas familiares, a veces llamadas clichés: palabras o frases comunes tomadas de acciones físicas para transmitir conceptos abstractos. Los poetas y escritores pueden crear metáforas nuevas y convincentes, pero todos usamos cientos de estas metáforas cotidianas en conversaciones habituales.

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En un estudio anterior, los investigadores emplearon escáneres cerebrales de resonancia magnética funcional para mostrar que la amígdala, considerada el centro emocional de nuestro cerebro, responde más a las metáforas que al lenguaje literal. Esta vez, los investigadores querían controles de tiempo más estrictos. Se necesitan un par de segundos para que la sangre fluya a una nueva sección del cerebro e ilumine una resonancia magnética funcional, pero las pupilas responden en una fracción de segundo.

Así, se comprobó una y otra vez que cuando los sujetos alcanzaron la parte metafórica de la oración, esa fracción de segundo fue cuando las pupilas se dilataron. Además, las pupilas permanecieron dilatadas durante un par de segundos, lo que sugiere un nivel significativo de mayor compromiso.

El equipo creó una base de datos de 180 oraciones (60 metáforas, 60 traducciones literales de las metáforas y 60 frases concretas), todas las cuales se sometieron a un exhaustivo proceso de "normalización" para asegurarse de que los oyentes las juzgaran iguales en términos de familiaridad y complejidad, intensidad, plausibilidad y positividad.

Además de medir a los alumnos de los participantes mientras escuchaban las oraciones, los investigadores también hicieron preguntas sobre ellos a diferentes grupos de participantes, como parte del proceso de normalización. Descubrieron que cuando las oraciones metafóricas y literales se comparaban directamente, los participantes consideraban que las oraciones metafóricas eran significativamente más emocionales y transmitían un significado más rico, pero no se las consideraba más informativas.

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