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Lo que nos enseñan los locos

Lo que nos enseñan los locos
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Delimitar qué significa estar loco, e incluso localizar quién está loco, es un problema peliagudo en algunas áreas, como ya os explicaba en ¿Todos estamos locos? Por si esto fuera poco, el trastorno mental en ocasiones confiere a su poseedor extraordinarias ventajas que acaso pueden beneficiar al mundo.

“Los locos abren los caminos que más tarde seguirán los sabios”, decía Carlo Dossi. Y el filósofo Aristóteles fue más tajante hace más de dos mil años: “Nunca hubo un genio sin un dejo de locura”.

Desde los autistas que pueden contar las cerillas que se caen de una caja en un segundo, tal y como explicaba Oliver Sacks en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (habilidad que vimos reflejada de algún modo en la película Rain Man), hasta la esquizofrenia del protagonista de la película Una mente maravillosa, John Nash.

¿Qué dice la ciencia al respecto?

John Nash
Algunos estudios científicos han sugerido vínculos entre trastornos mentales y genialidad. Por ejemplo, el gen llamado neuregulin 1, una variante que previamente se relacionó con la psicosis así como con la mala memoria y la susceptibilidad a las críticas.

En un experimento llevado a cabo por Szabolcs Kéri, investigador de la Universidad Semmelweis de Budapest, sugiere que la gente con dos copias de una variante particular de una sola letra del ADN, la del gen antes mencionado, se asocia tanto a la esquizofrenia como a la creatividad. Los que tienen una copia también tienden a ser más creativos, en general, que los que no la tienen.

También la depresión parece incrementar nuestra memoria y nuestra capacidad de resolver problemas, según un experimento de Joe Forgas, profesor de psicología de la Universidad de Nueva Gales del Sur, que consistió en situar diversos objetos junto al mostrador de la caja de una pequeña papelería de Sidney. Tal y como explica Kevin Dutton en su libro La sabiduría de los psicópatas:

A medida que salían los clientes, Forgas comprobaba su memoria pidiéndoles que recordaran la mayor cantidad de artículos que pudieran. Pero había un truco. Algunos días el tiempo era lluvioso, y Forgas difundía el Réquiem de Verdi por los altavoces de la tienda. Otros días hacía sol, y los clientes oían Gilbert y Sullivan a todo volumen. El resultado no pudo estar más claro. Los clientes que estaba de “humor melancólico” recordaban casi cuatro veces más objetos que los otros. La lluvia les ponía tristes, y su tristeza les hacía prestar más atención. ¿Moraleja de la historia? Cuando hace buen tiempo, procure comprobar bien el cambio.

De igual forma, los rasgos psicopáticos mal enfocados dan lugar a personajes como Aníbal Lecter o Al Bundy, además de otros destripadores, apuñaladores y estranguladores. Pero si se reconducen para cosas útiles, los rasgos psicopáticos producen héroes de gran fortaleza mental.

La psicopatía realmente es como un coche deportivo muy potente. Es una espada de doble filo, que sin duda corta por ambos lados.

A diferencia de los Puntos Negros, que son como psychokillers que no desaparecen, los "psychokillers" humanos pueden resultar, al menos, productivos.

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