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La mujer que no veía el movimiento

La mujer que no veía el movimiento
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En 1978, una mujer sufrió un caso de envenenamiento por monóxido de carbono que, si bien logró sobrevivir, su cerebro sufrió lesiones irreversibles que tuvieron efectos insólitos en sus sistema visual. Concretamente, la lesión se concretaba en las regiones que participan en la representación del movimiento.

El resto de su sistema visual funciona bien, de modo que todo era normal para ella menos el movimiento. Es decir, si el objeto observado estaba quieto no había problema, pero si el objeto estaba en movimiento, entonces los veía como instantáneas separadas entre sí. Como un pase de diapositivas a cámara lenta.

Las cosas no se movían para ella, sino que estaban en un sitio, y poco más tarde, en otro sitio, como si se hubieran teletransportado. Tal y como lo explica el neurocientífico David Eagleman en su libro Incógnito:

Si intentaba verter agua de una jarra, veía la jarra inclinada, a continuación una reluciente columna de agua que colgaba de la jarra, y finalmente un charco de agua en torno al vaso cuando se había desbordado, pero no podía ver el movimiento del líquido.

Este es el caso registrado por el neurólogo Josef Zihl (1980), que atendió a una paciente con este trastorno (Gisela Leibold):

La paciente informaba que tenía una gran dificultad para servir café en una taza. Ella podía ver claramente la forma, el color y la posición de la taza en la mesa. Además, era capaz de servir café con la cafetera, pero el chorro de café que salía de la cafetera parecía estar congelado, como cuando se congela una cascada. No podía ver su movimiento. Así, el café desbordaba la taza y se derramaba. Cuando ella salía a la calle aparecían problemas mucho más peligrosos. Por ejemplo, no podía cruzar una calle porque el movimiento de los coches era invisible para ella: un coche podía estar al principio de la calle y luego frente a ella, sin haberlo visto ocupar el espacio entre esos dos puntos. Incluso, las personas moviéndose por una habitación la hacían sentirse muy intranquila, porque “estaban de repente en un lugar o en otro, pero yo no podía verlos moviéndose.

Imagen | RamónP

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