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¿El fenómeno fan es una forma de desorden mental?

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Cuando vemos a las hordas de adolescentes gritando y llorando frente a su cantante de pop melódico favorito, a los seguidores de un equipo de fútbol pegándose a tortazo limpio con los del equipo contrario o a los coleccionistas de figuritas de fantasía y ciencia ficción llenando su casa de muñecos ¿estamos ante ejemplos de distintos tipos de desorden mental?

Fenómeno fan

A pesar de lo que pueda aparentar, en el fenómeno fan no subyace ningún desorden mental (siempre que no hablemos de casos extremos). El fenómeno fan no se centra en obsesiones absurdas (o sí, pero eso no importa). Y según varios psicólogos, pertenecer a una comundad de fans es bueno para la salud mental, emocional y social.

La investigación muestra que experimentar un débil sentimiento de pertenencia a un grupo se correlaciona con la depresión, sobre todo entre adolescentes. Sentirse como si formases parte de una "tribu" no siempre es fácil, pero encontrar grupos de personas con las que compartir intereses comunes es un punto de partida.

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No es sorprendente, pues, que tantas personas se sientan atraídas por el fandom por esa sola razón: crear un terreno común en un mundo de otra manera dividido y desconectado. Según explica Laurel Steinberg, psicoterapeuta y profesor de psicología en la Universidad de Columbia:

Pertenecer a un grupo de aficionados ayuda a los adolescentes a conectarse con otros jóvenes afines en las redes sociales durante todo el año, así como en eventos y conciertos. Sentirse como si fueras parte de un grupo puede ayudar a definir tu identidad y dar un sentido de propósito a lo que podría ser un estilo de vida rutinario.

Durante la adolescencia, las personas están pasando por un momento en el que están formando su identidad en el mundo. Es normal y saludable para los adolescentes alinearse y conectarse mayormente con sus compañeros antes que con sus padres. Este es un maravilloso proceso que ayuda a los adolescentes a aprender a confiar menos en sus padres y más en sí mismos para tomar decisiones saludables a medida que se hacen adultos. Llamamos a este proceso individuación.

Con todo, también hay un lado oscuro, y hay una difusa diferencia entre ardor genuino y obsesión, entre identidad de grupo y pérdida de personalidad. El llamado sesgo endogrupal, por ejemplo, nos inclina a dar la razón a las opiniones que sostiene nuestro grupo (país, partido político, etc) frente a las opiniones ajenas, lo que puede hacernos refractarios a la razón y la lógica. Y generar odio a los que no pertenecen a nuestro grupo.

Sin embargo, a pesar de los puntos oscuros, formarse como individuos pasa por pertenecer a grupos, o en caso contrario arrastraríamos verdaderos problemas mentales. O dicho de otro modo: hay que arriesgar a cometer errores formando parte del grupo antes que condenarse con toda seguridad a la soledad y la tristeza de estar en una torre aislada.

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