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Cuando la nostalgia se convirtió en una enfermedad mortal y contagiosa

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La primera descripción de la nostalgia considerada como una afección data de 1688 y corresponde al físico suizo Johannes Hofer, quien concibió el neologismo a partir del griego nóstos ("regreso") y álgos ("dolor).

A principios de ese siglo, ya se hablaba del "mal de corazón", que obligó a muchos soldadados a regresar a sus hogares durante la guerra de los Treinta Años. Porque la nostalgia no solo se consideraba potencialmente letal, sino también profundamente contagiosa.

Enfermedad

En la Francia del siglo XIX, la nostalgia era una enfermedad grave que te podía condenar tanto al manicomio como a la cárcel. Los brotes de nostalgia eran tan temidos que producían temor y fascinación a partes iguales. La nostalgia debía evitarse, jamás buscarse.

El historiador Michael Roth ha clasificado la nostalgia como "una aflicción que los médicos consideraban potencialmente letal, contagiosa y, de algún modo, profundamente ligada al estilo francés de mediados del siglo XIX". Como se ha dicho, al describirse por primera vez como enfermedad en Suiza, la nostalgia incluso era un problema militar de envergadura.

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Por esa razón, durante la guerra se trata de evitar cualquier factor que pudiera desarrollar la nostalgia de los soldados, lo que propiciaría una derrota frente al enemigo, tal y como explica Simon Gardfield en su libro Cronometrados:

Los suizos, al parecer, huían en desbandada cuando oían cencerros, porque les recordaban a sus pastos natales, por no hablar del Kuhreihen, una famosa canción que se cantaba mientras las vacas pastaban. Tal música debilitaba tanto a los soldados que cualquiera que la cantara podía terminar ante el pelotón de fusilamiento.

Lo que hoy en día simplemente despacharíamos como infelicidad, o echar de menos nuestro hogar, antaño era problema psiquiátrico de primer orden. Porque muchas enfermedades solo fueron tales porque la comunidad médica o la misma sociedad porfiaba en determinar que lo eran. Por ejemplo, hasta 1974 la homosexualidad era considerada un trastorno mental.

El caso más estrambótico, no obstante, posiblemente sea el de la drapetomanía, que fue un nuevo trastorno mental que, antes de la Guerra Civil Americana, el médico de Luisiana Samuel A. Cartwright dijo haber descubierto. La enfermedad solo afectaba a los esclavos y se describía como la insistencia por parte de muchos negros de huir de su condición natural de esclavo. Drapetomanía procede del griego drapetes, «huir».

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