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¿Consumir mucho porno te hace adicto?

¿Consumir mucho porno te hace adicto?
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Al igual que el consumo de alcohol, cocaína o tabaco puede propiciar un cuadro de adicción a estas sustancias, muchas personas creen que si se consume mucha pornografía, sobre todo ahora que podemos disponer de toda clase de vídeos y fotografías gracias a internet, estaremos propiciando una adicción al sexo o a la misma pornografía.

Pero ¿cuánto hay de cierto en ello? ¿Realmente la abundancia de inputs pornográficos puede originar que cada vez necesitemos mayor estímulo para excitarnos?

Lo que explica Pere Estupinyà en su libro S=EX2 es que, al igual que sucede con el deporte y otras actividades, el sexo raramente desembocará en una dependencia física o adicción, sino más bien en un hábito que puede evolucionar en una costumbre, quizá incluso en una obsesión.

Pero el sexo no libera la misma cantidad de dopamina que las sustancias que producen adicción, como las anteriormente mencionadas:

El modelo básico de la neurociencia de la adicción es el siguiente: consumir alcohol, cocaína o tabaco incrementa por diferentes vías la cantidad de dopamina en el nucleus accumbens, el centro del placer-recompensa situado en pleno sistema límbico del cerebro. Esta dopamina es la que genera la sensación de bienestar, euforia y motivación. Pero si la práctica se repite con frecuencia, las neuronas del nucleus accumbens “se acostumbran” a estos niveles inusualmente altos de dopamina y sintetizan más receptores dopaminérgicos en el área sináptica.
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En consecuencia, si no se presentan problemas físicos, mentales o psicológicos previos, practicar o consumir mucho sexo no genera adicción.

Y cuando existen problemas previos que provocan una búsqueda obsesiva y compulsiva de recompensas, el sexo suele ser la consecuencia y no la causa. De hecho, en la bibliografía científica se pueden encontrar casos de adictos al sexo que también lo son a las compras, al juego o que tienen obsesiones como lavarse las manos compulsivamente.

En cualquier caso, si bien el fácil acceso a la pornografía online está generalizando el consumo de sexo cotidiano a través de internet, esta hipersexualidad no es necesariamente patológica, siempre que no exista falta de control sobre la misma.

Según los expertos, es un problema especialmente delicado porque la facilidad de acceso y el creciente aislamiento social hacen que sea muy fácil entrar en una espiral de deterioro constante. Varios estudios indican que los casos en que ver porno online pasa de ser una rutina a ser una obsesión van drásticamente en aumento. De todas maneras, los expertos también aseguran que por lo general con una terapia cognitiva y comportamental no es tan difícil romper este ciclo y encontrar actividades que sustituyan esta dependencia, y que en poquísimos casos es necesario recurrir a tratamientos farmacológicos que reduzcan el deseo.

Imágenes | Pixabay

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