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Bullying: ¿los niños abusan más los unos de los otros? (I)

Bullying: ¿los niños abusan más los unos de los otros? (I)
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Hace unos días saltó a los medios de comunicación el caso de la adolescente norteamericana que se suicidó a causa del bullying que sufría por parte de dos compañeras. Después de morir, una de las acosadoras se vanaglorió de su logro en las redes sociales. Las niñas sólo tenían 12 años.

Casos como éste se repiten a menudo en los medios. Pero los medios no son un reflejo de realidad (y mucho menos una estadística), sino que los medios escogen los casos más cruentos o llamativos para incrementar su share. De igual modo, mi paso por el instituto fue un infierno, donde no sufrí bullying pero sí observé comportamientos inhumanos, crueles, violentísimos. Pero las anécdotas personales tampoco son un reflejo de la realidad (y mucho menos una estadística).

De modo que para responder si los niños abusan más ahora que antes de otros niños, y si en suma los jóvenes de ahora son más violentos que los de antes, hemos de huir de la prensa, y también de las anécdotas personales, y rebuscar en fuentes más rigurosas.

La crueldad infantil

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Los niños siempre han abusado de otros niños más débiles, pues también los niños luchan por el dominio en su círculo social exhibiendo su temple y su fuerza. Antes de acceder a las estadísticas, podemos echar un vistazo a lo que opina la sociedad al respecto de estos brotes de violencia y falta de empatía.

Hasta hace muy poco, los comportamientos violentos de los niños se despachaban con un simple “los niños son así”, y se consideraba que estas bravuconerías y el sufrimiento de quienes las padecían eran una preparación esencial para afrontar las mismas en la edad adulta. Los niños tampoco tenían a quien recurrir. Pero esto ha cambiado en la actualidad: en Estados Unidos, por ejemplo, donde se produjo la masacre del instituto de Columbine en 1999, ya hay 44 estados que tienen leyes que prohíben el acoso escolar, y muchos cuentan con programas obligatorios que denuncian la intimidación, y enseñan a los niños a resolver sus conflictos de forma constructiva.

Sin embargo, los medios de comunicación amplifican de tal modo el problema, y las instituciones están tan preocupadas en erradicarlo (irónicamente, parece que hay más bullying porque se persigue más que antes), que parece que los jóvenes se han vuelto completamente locos, ya sea por Internet, los videojuegos, las películas violentas o cualquier otro comodín que quiera insertarse aquí.

Los datos, sin embargo, ofrecen otra realidad diametralmente opuesta. Los índices de asesinato y robo con violencia entre las adolescentes, por ejemplo, se ha mantenido idéntica en 40 años, y los índices de posesión de armas, peleas, agresiones y lesiones graves por y contra las chicas llevan diez años disminuyendo. Tal y como señala el psicólogo Steven Pinker en su libro Los ángeles que llevamos dentro:

En 2004, los departamentos de Justicia y Educación de Estados Unidos hicieron público un informe sobre Indicadores de crimen y seguridad escolares que, basándose en estudios de victimización y estadísticas escolares y policiales, documentaba tendencias de violencia contra los estudiantes desde 1992 hasta 2003. El análisis estudiaba la intimidación sólo en los tres últimos años, pero seguía la pista de otras clases de violencia a lo largo de todo el período, y revelaba que disminuyeron las peleas, el miedo en la escuela, y delitos como hurtos, los ataques contra la libertad sexual, los robos con violencia y las agresiones.

Es decir, a pesar de Internet, de que la gente cuelga en Youtube sus agresiones, o de que las niñas de doce años se vanaglorian de haber inducido al suicidio a una compañera de clase, en conjunto se observa menos acoso que antes.

Lo más irónico de todo ello es que muchos se empecinan en reducir la exposición a la violencia de la juventud por el miedo a que los jóvenes se vuelvan más violentos, cuando está sucediendo justo lo contrario. Pero eso lo abordaremos en la siguiente entrega de este artículo.

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