Las bolsas introdujeron la idea de usar una herramienta en el futuro, lo que inspiró a nuestros antepasados ​​a perfeccionarlas

Las bolsas introdujeron la idea de usar una herramienta en el futuro, lo que inspiró a nuestros antepasados ​​a perfeccionarlas
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Las bolsas introdujeron la idea de usar una herramienta en el futuro, lo que inspiró aún más a nuestros antepasados ​​a proteger y perfeccionar esas herramientas.

Antes del final de la última edad de hielo (hace unos 12.000 años), cuando echamos raíces introduciendo la agricultura dejando atrás nuestra vida de cazadores-recolectores, teníamos que llevar con nosotros todoas nuestras pertenencias. La bolsa lo hizo posible.

Ötzi, el Hombre de Hielo

Para nuestros antepasados, un bolso era un dispositivo de transporte para guardar instrumentos de silex o piedra primero y metal después. Se usaban así bolsas hechas con hojas de árboles o pieles de animales que atadas o sujetas a un palo.

Con dispositivos de transporte, nuestros antepasados ​​podían llevar muchas herramientas lo que, paralelamente, incentivaba el fabricar herramientas con anticipación, incluso aquellas que solo se usaban ocasionalmente, porque podían guardarse.

Ejemplo paradigmático es Ötzi, encontrado en septiembre de 1991 por dos excursionistas alemanas, en un elevado glaciar en los Alpes del sur del Tirol, cerca de la frontera entre Austria e Italia. La datación del cuerpo reveló que Ötzi había muerto hacía unos 5.000 años. Ötzi llevaba docenas de herramientas en su carcaj y cestas de cuerda y corteza de abedul, incluido un hacha, un arco y una flecha, una daga, hongos medicinales y un equipo para hacer fuego.

Los recipientes consistentes de cestas, redes y ollas se remontan a unos 30.000 años, con recipientes hechos de madera y estalagmitas fabricados hace unos 50.000 años. Los recipientes naturales, como las conchas, tienen más de 100.000 años. Y es probable que los orígenes de estos recipientes sean aún más distantes porque la mayoría de los materiales utilizados para fabricarlos, como pieles, cortezas y fibras, se descomponen rápidamente y no dejan rastros que podamos encontrar.

La aparición de humanos que utilizan contenedores móviles hace al menos 100.000 años indica que las personas pensaban cada vez más en el futuro y reconocían la utilidad futura de sus herramientas. Esta capacidad puede estar en el centro de lo que significa innovar.

De esta manera, la aparición de contenedores móviles en el registro arqueológico puede indicar un cambio cognitivo clave para nuestros antepasados: la previsión empezó a impulsar la innovación en herramientas (incluidos los contenedores adicionales) y la evolución de culturas materiales cada vez más sofisticadas. Incluso podemos estar dispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en perfeccionar aún más esas herramientas, tal vez compartirlas con nuestros amigos y familiares.

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