Leo Youngdahl, un niño de seis años de Eagle (Nebraska), buscaba crinoideos( estrellas de mar con forma de flor) cuando volcó una piedra grande en Schramm Park State Recreation Area, cerca de Gretna. Debajo apareció la huella de un conulárido, un animal marino con forma de pirámide invertida del que no había registro en el estado desde hacía más de 55 años, según recoge la Comisión de Caza y Parques de Nebraska.
Una tripa de culebra en la piedra. A Leo el dibujo le recordó a las escamas del vientre de una culebra, y se lo enseñó a Kelly Ekue, especialista en educación al aire libre del Schramm Education Center, y este admitió que, tras llevar más de siete años “ dirigiendo programas en el afloramiento […] este fósil no se parecía en nada a ninguna de las especies que vemos. Era más grande y parecía de pez, y eso nos dio mala espina”. El motivo es que en la roca que tienen la zona sólo hay fósiles de invertebrados.
Un estuche con dibujo de espiga. Varios expertos, entre ellos Shane Tucker, paleontólogo del Museo Estatal de la Universidad de Nebraska, y a Bob Diffendal, geólogo y profesor emérito de la Universidad de Nebraska-Lincoln, lo identificaron por el dibujo en espiga que el animal dejó en la roca caliza: unos 7 centímetros de huella, que es lo único que se conservó. ¿Por qué es tan raro? Los conuláridos tenían el cuerpo blando y un esqueleto fino que solía romperse y deshacerse antes de fosilizar. De hecho, los únicos ejemplares conocidos en Nebraska aparecieron hace más de medio siglo en Louisville y Weeping Water, al otro lado del río Platte.
Euke señala que “Es realmente asombroso que, entre todas las rocas del afloramiento de Schramm, Leo no sólo cogiera esta, sino que la reconociera como fósil y se le ocurriera preguntar”. Al joven Leo le contaron que su hallazgo era “más raro de encontrar que un hueso de mamut”, y la comparación tiene gracia en un estado que tiene el mamut como fósil oficial desde 1967, con restos en la mayoría de sus condados. Hasta entonces nunca había encontrado un fósil entero, y menos de ese tamaño. No se lo lleva a casa, y no le importa: se queda en Schramm para los programas educativos, y él ya piensa en el siguiente hallazgo.
Foto | Fósil de un crinoide (Wikimedia Commons)
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