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Los mapas de Piri Reis

Los mapas de Piri Reis
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El palacio Topkapi, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año, el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por un marino llamado Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país.

Antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal conocido como bahriye, en que el propio autor comenta el mapa. Sus mapas fueron trazados sobre piel de gacela y aún hoy pueden apreciarse sus exquisitos colores. Entre los mapas realizados por Reis figura uno fechado en 1513, en el cual se incluye Gran Bretaña, España, África Occidental, Atlántico, parte de Norteamérica, Sudamérica y la costa de la Antártida hasta una zona por debajo de África. Como está rasgado, se sospecha que debió contener también el resto de Europa, Asia y Australia.

Un segundo mapa datado en 1528 abarca Groenlandia, Labrador, Terranova, parte de Canadá y la costa oriental de Norteamérica, hasta Florida. En el bahriye, Piri Reis anotó que preparó sus mapas utilizando 20 viejos mapas y 8 mapamundis confeccionados en la época de Alejandro y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado. Esta anotación causó una gran sorpresa a los investigadores. De ser esto cierto, debemos creer que en los tiempos de Alejandro Magno, siglo IV antes de Cristo, eran conocidos los mares y continentes que aparecerían en los propios mapas de Piri Reis.

En los años cuarenta de nuestro siglo, una serie de museos y bibliotecas adquirieron copias de estos fragmentos de un antiguo mapamundi a escala ampliada. Y en 1954 algunas de estas hojas fueron a parar a la mesa de trabajo del cartógrafo norteamericano Arlington H. Mallery, especializado en antiguas cartas marinas desde hacía décadas. Los mapas en cuestión fascinaron inmediatamente a Mallery, ya que en ellos figuraban continentes como la Antártida, que aún no había sido descubiertos en 1513. Piri Reis declara en el bahriye que para la confección de su mapamundi incluso utilizó un mapa de Cristóbal Colón para el trazado de las costas e islas del mar de las Antillas, algo sorprendente ya que hasta la fecha no se ha encontrado ningún mapa que perteneciera a Colón. En el mismo escrito, Piri Reis proporciona a sus contemporáneos muchos detalles, hasta entonces ignorados sobre América, de los cuales pudo haberse enterado a raíz del viaje de regreso efectuado por Colón en 1511. Esto, que es posible en teoría, no impidió que el propio Piri Reis tuviera plena conciencia del carácter extraordinario de su obra. Así escribía: "Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día".

En el curso de los trabajos, Arlington Mallery solicitó la colaboración de su colega Walters, del Instituto Hidrográfico de la Marina de los Estados Unidos. Desde un principio, Walters no pudo ocultar su admiración ante la exactitud de las proporciones y distancias entre el Antiguo y el Nuevo Mundo: ha de tenerse en cuenta que a principios del siglo XVI el mapa de América era completamente desconocido. Ambos investigadores observaron también que, o bien Piri Reis no utilizó las coordenadas habituales en su tiempo, o bien consideró realmente que la Tierra era esférica y lo tuvo en cuenta al trazar su mapa. Esto dejó perplejos a los dos hombres, que decidieron investigar a fondo. Para ello fabricaron una especie de rejilla que les permitía leer los datos y dimensiones del antiguo mapa transfiriéndolos a un moderno globo terráqueo, obteniendo resultados muy sorprendentes: no sólo los contornos de la costa americana, sino también los de la Antártida correspondían con toda exactitud a los que hoy conocemos gracias a la ciencia moderna. En el mapamundi de Piri Reis, el extremo sudamericano de la Tierra del Fuego se prolonga en una estrecha franja a modo de apéndice que casi enlaza con la Antártida, donde vuelve a ensancharse. En la actualidad ésa es una zona de mar a menudo embravecido y agitado por violentas tempestades.

Punto a punto se comparó el mapa de Reis con los perfiles de tierra submarina obtenidos por los más modernos medios científicos: fotografía aérea, tomas bajo el agua con cámaras de infrarrojos, sondas acústicas enviadas desde buques. De todo ello se dedujo que, efectivamente, unos 11.000 años antes, o sea, a finales de la Era Glacial, existió dicho puente continental entre Sudamérica y la Antártida. En esta última Piri Reis representó con meticulosa exactitud perfiles costeros, islas, bahías, y promontorios. Hoy día no puede verse ninguno de estos accidentes geográficos. Todos ellos yacen bajo una gruesa capa de hielo.

Al mismo tiempo. el gran veterano de la cartografía Charles H. Hapgood, se entregaba a su vez al estudio de Piri Reis. En una de las cartas recibidas por Hapgood, que mantenía correspondencia con las Fuerzas Aéreas de los EE.UU., encargadas de cartografiar la Antártida, se decía lo siguiente: "Las líneas costeras tuvieron que ser cartografiadas antes de que el continente quedara cubierto por el hielo. En esa región la capa de hielo alcanza cerca de kilómetro y medio de espesor. No tenemos la menor idea de cómo esos datos pudieron señalarse en el mapa con sólo los conocimientos geográficos de 1513".

Entre todos los investigadores llegaron a una conclusión: los mapas de Piri Reis han sido trazados basándose en fotografías aéreas, tomadas a una extraordinaria altura, desde una especie de satélite como los que se usan actualmente en teledetección, pero en los que era incluso imposible pensar en los primeros años de nuestro siglo.

¿Fotografía aérea hace más de 4 siglos, si los mapas son del siglo XVI? ¿O quizá más, si están basados en la época de Alejandro Magno? Piri Reis no pudo basarse en los viajes de españoles a América, pues cuando ellos llegaron y reconocieron el continente, los mapas ya estaban confeccionados.

El profesor Sarton, de Harvard, realizó un estudio de la escala y extrajo las siguientes conclusiones: las distancias entre los diferentes puntos eran exactas, tomando como baremo la medida griega del estadio. La escala utilizada por Piri Reis fue derivada de la medición de la circunferencia de la Tierra que llevó a cabo Eratóstenes y que fue calculada precisamente en estadios. Basándose en esto, Hapgood ha llegado a afirmar que los mapas de Reis son incluso anteriores a Eratóstenes, esto es, anteriores al siglo III antes de Cristo, posiblemente de la época de Alejandro Magno. Y entonces tendríamos que volver a plantearnos la pregunta de cómo fue posible, y con qué información se contó en el siglo IV a.C. para ello, que fueran confeccionados unos mapas tan perfectos sin una tecnología cercana a la nuestra.

Para colmo de sorpresas, si observamos detenidamente los mapas de Reis, veremos que entre América del Sur y África existe una isla de gran tamaño denominada Antillia, que no existe, o al menos no existe ya. Otras islas más pequeñas la rodean. ¿Se trata del mítico continente Atlántida?

Vía | Formarse

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