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Cartas de Einstein a Roosevelt

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De todos es sabido que Albert Einstein, tan conocido y a la vez desconocido popularmente, participó en las investigaciones y desarrollos referentes a la nueva energía que se aparecía en el horizonte, la energía nuclear. Él mismo, como portavoz de los investigadores, informó al presidente de los EEUU en esa época, Franklin D. Roosevelt, de las nuevas posibilidades energéticas derivadas de la -fusión- fisión en cadena de grandes masas de uranio, y también de las posibles aplicaciones de esta fusión en el campo armamentístico, que finalmente llevaría al desarrollo de la bomba atómica, o bomba A.

Estas comunicaciones entre Einstein y Roosevelt se conservan y son accesibles en el Web, y resulta curioso leerlas para darse cuenta de la manera en la que se introducen los conceptos por parte de Einstein. Siendo un físico de su calibre, me imagino el esfuerzo que tuvo que suponer condensar en unas breves lineas la importancia y el alcance de la energía nuclear, para transmitírselas a un político. De hecho, fueron necesarias varias cartas para lograr el apoyo necesario, y además fue necesario que el mundo estuviese inmerso en una época de incertidumbre tal como los años previos a la Segunda Guerra Mundial, con las ambiciones nazis conocidas por todos (los mismos que no contribuyeron a evitar la guerra por no dar el crédito suficiente al dirigente alemán, sino que se involucraron en ella más tarde), que fueron el detonante de la vía libre para el desarrollo del arma más espeluznante de nuestra Historia hasta la llegada de las armas bacteriológicas y químicas. Para Einstein, la contribución de estas cartas fue "la decisión más equivocada" de su vida. Lamentablemente, es cierto, pero ¿cómo se podía prever las consecuencias del desarrollo de la energía nuclear aplicada al armamento? Es aqui donde lo voy a dejar, pero para mi la cuestión más importante es ¿hasta dónde debe llegar la ciencia teniendo en cuenta al resto de la Humanidad (por ejemplo, los políticos y los ejércitos)? Yo creo que debe llegar hasta el final, independientemente del resto. Las malas aplicaciones de los hallazgos científicos no son ciencia, al fin y al cabo, en mi opinión.

Fuente | Las cartas de Albert Einstein al presidente Roosevelt

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