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Pensando analíticamente para reducir la fe

Pensando analíticamente para reducir la fe
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La fe mueve montañas. Tener fe es sinónimo de escamotear las dudas. La fe debe ser impermeable a los argumentos. La fe, cuanto más irracional sea, resultará más encomiable.

Por ello el cristianismo tiene 2.000 millones de seguidores, el islam tiene 1.600 millones de seguidores, el hinduismo tien 800 millones de seguidores, el budismo tiene 400 millones... y nos dejamos por mencionar cientos de religiones minoritarias, así como creencias en pseudociencias varias. (Cuidado, no se cuestiona la verosimilitud intrínseca de cada una de estas religiones, sino la debilidad epistemológica de las creencias respecto a las mismas).

En el capítulo 2x02 de Red Dwarf titulado "Better Than Life", divertidísima serie británica de ciencia ficción que ya tiene unos años, se señala que han encontrado una página nueva que pertenece a la Biblia. Concretamente el prólogo. En ella se lee una dedicatoria, y luego se advierte que todos los personajes que aprecen en el libro son de ficción, y que cualquier parecido con la realidad es pura casualidad. Una fe sólida, sin embargo, desdeñaría de plano este nuevo descubrimiento.

Pensando analíticamente

En consecuencia, la fe más profunda e irracional, ya sea dirigida hacia una religión o a un equipo de fútbol, parece discurrir extramuros del pensamiento analítico. Tanto es así, que al someter nuestro cerebro al pensamiento analítico profundo, entonces la fe parece debilitarse en general. Al menos es lo que sugiere un estudio reciente al respecto.

El estudio, de 650 personas, fue llevado a cabo en la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, y publicado en la revista Science. Los participantes fueron divididos en dos grupos y solo uno de ellos realizó tareas analíticas. Tras ello, fueron interrogados sobre sus creencias religiosas. Concluyeron que la creencia religiosa disminuía tanto en escépticos como en creyentes.

Los autores indicaron que los devotos no se convirtieron en ateos tras los experimentos, pero sí sugieren que las personas que están acostumbradas a pensar de forma analítica, como los científicos, tienden a ser menos religiosos a largo plazo. Lo cual también podría explicar en parte la razón de que las creencias religiosas disminuyan a medida que el grado de excelencia científica aumenta. Entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias, por ejemplo, la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico.

Daniel Kahneman, psicólogo y Premio Nobel de Economía, matiza el resultado:

No estamos haciendo que la gente se vuelva atea. Lo que este trabajo muestra es que, cuando piensas de manera más crítica y reflexiva, eres más propenso a rechazar algunas afirmaciones que, en caso contrario, aprobarías.

Este adiestramiento para aprender a pensar y evitar en lo posible las creencias impermeables a las nuevas evidencias naturalmente se aplicaría no sólo a las pseudociencias, sino incluso a la mala ciencia o ciencia de baja calidad. Y es que n algunos ámbitos es difícil trazar una línea clara entre ciencia y pseudociencia, tal y como señala Alan Sokal en su libro Más allá de las imposturas intelectuales:

sería mejor imaginar un continuo donde la ciencia bien asentada (por ejemplo, la idea de que la materia se compone de átomos) se sitúe en un extremo; a continuación, se encontraría la ciencia puntera (las oscilaciones del neutrino, por ejemplo) y la ciencia dominante pero especulativa (la teoría de cuerdas); después, mucho más allá, la ciencia de mala calidad (los rayos N, la fusión fría), y al final, tras un largo recorrido, la pseudociencia.
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