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El robot que crea fantasmas a voluntad para demostrarte que los fantasmas no existen

El robot que crea fantasmas a voluntad para demostrarte que los fantasmas no existen
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Nuestro sistema de percepción e interpretación de la realidad es un desastre. Vemos y oímos tan mal, y encima sesgamos tanto la información recibida, que cualquier fenómeno raro o inexplicable automáticamente acaba interpretándose bajo el paraguas paranormal que nuestra cultura haya fomentado: si son luces en el cielo, ET; si son susurros o apariciones espectrales en una casa abandonada, fantasmas; etc.

La forma más producen de enfrentarse a fenómenos desconocidos es admitiendo que no sabemos lo que estamos viendo. Y sin pruebas a favor o en contra, debemos suspender nuestra tendencia a crear patrones o a formar juicios. ¿Qué hemos visto? A saber. Quizá ni siquiera hemos visto nada. Quizá ha sido nuestro cerebro que nos ha jugado una mala pasada. O quizá todo tiene que ver con la vibración del aire: la razón de que en las casas abandonadas la gente sea tan proclive a ver fantasmas.

El viento que suele colarse en este tipo de construcciones, al toparse con chimeneas o al cabalgar por los pasillos, produce ondas sonoras de muy baja frecuencia. Cuando la frecuencia de esas filtraciones (inferior a veinte hercios) corresponde con la frecuencia de resonancia del globo ocular humano (unos dieciocho hercios), éste empieza a vibrar, lo que puede acarrear trastornos de la visión y alucinaciones.

El robot escéptico

Para demostrarnos cuán fácil es crear un fenómeno que sea interpretado por nosotros como un fantasma, un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) ha construido un robot con el que reproducen ilusiones fantasmales en el laboratorio al crear confusión en las señales que recibe el cerebro. Los resultados de la investigación se han publicado en el último número de la revista Current Biology.

Los investigadores analizaron primero los cerebros de doce pacientes con trastornos neurológicos (en su mayoría epilepsia) que había experimentado este tipo de ‘aparición’.

Luego, los volutnarios debían realizar, con los ojos vendados, movimientos con su mano delante de su cuerpo. Detrás de ellos, un dispositivo robótico reproducía sus movimientos, tocándolos en la parte posterior en tiempo real. El resultado fue una especie de discrepancia espacial, pero debido al movimiento sincronizado del robot, el cerebro de los participantes fue capaz de adaptarse y corregirla. A continuación, los neurocientíficos introdujeron un retraso temporal entre los movimientos del participante y el tacto del robot. En estas condiciones asíncronas, que distorsionaban la percepción temporal y espacial, los investigadores fueron capaces de recrear la ilusión fantasmal. (Lo podéis entender mejor viendo el vídeo que tenéis más arriba).

Además de explicar un fenómeno que es común a muchas culturas, el objetivo de esta investigación es comprender mejor algunos de los síntomas de los pacientes que sufren de esquizofrenia. Como ha señalado Giulio Rognini, líder del estudio:

El cerebro posee varias representaciones de nuestro cuerpo en el espacio. En condiciones normales, es capaz de construir una autopercepción unificada del yo a partir de estas representaciones. Pero cuando el sistema funciona mal a causa de una enfermedad (o en este caso por un robot) esto puede a veces crear una segunda representación del propio cuerpo que ya no se percibe como un ‘yo’, sino como ‘otro’.

Vía | Sinc

Imagen | Bonnybbx

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