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Centinelas nanométricos en grandes infraestructuras

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Las luces y finos cables del puente Jindo, en Corea del Sur, están salpicados de un pequeño ejército de centinelas electrónicos, sensores diminutos y microprocesadores inalámbricos que supervisan la salud estructural del puente.

La red analiza constantemente factores como la vibración, el viento y la humedad, e informa sin tardanza de cualquier anomalía a un ordenador que luego transmite los informes.

Tanto los sistemas inalámbricos como la red del puente Jindo, un prototipo que lleva ya tres años en pruebas, no reemplazará la supervisión humana, pero los datos recopilados por la red pueden ayudar a los responsables del puente a tomar decisiones con fundamento.

La mayoría de los sistemas que supervisan las respuestas de las estructuras a los terremotos o a los vientos huracanados funcionan mediante cables. Pero las alertas inalámbricas podrían ser una alternativa en el futuro.

Los sistemas cableados de supervisión son caros

Afirma Jerome P. Lynch, director del Laboratorio para la Tecnología Estructural Inteligente y profesor adjunto en la Universidad de Michigan. Añade que los sistemas inalámbricos podrían resultar interesantes debido a sus avanzados programas de administración de energía, que mejoran el rendimiento de las pilas. Los sensores pueden también incrementar la vida útil de las pilas obteniendo energía del sol, del viento, e incluso de las vibraciones.

La red del puente Jindo cuenta con un total de 663 sensores inalámbricos y cada uno suministra un canal de información con un coste de instalación de unos 100 dólares, muchísimo menos que los miles de dólares que normalmente se precisan para instalar cada canal con cable.

Mark Sinclair, ingeniero de Degenkolb Engineers, en San Francisco, que ha trabajado en diversos sistemas de supervisión de edificios con cables, dice que los sistemas inalámbricos podrían resultar útiles después de un terremoto, por ejemplo, para confirmar que no se ha producido ningún daño en una estructura. Sin embargo, se muestra escéptico respecto al despliegue general de los sistemas de alerta.

En el futuro, las tecnologías con sensores podrían aumentar el alcance de la supervisión inalámbrica de las infraestructuras.

En la Universidad de Princeton, han desarrollado una carcasa sensora capaz de indicar si hay algún problema. Está fabricada con caucho rugoso que se estira como una membrana a través de una placa de acero.

La carcasa está revestida de tal forma que, según sea la longitud de onda inicial en la rejilla ondulada, emite luz anaranjada cuando la ilumina un láser ultravioleta. Pero cuando se produce una grieta (aunque sea imperceptible para el ojo) la carcasa se estira y el color de la luz que emite se torna rojo. Eso indica que existe un problema.

Otros investigadores también trabajan en revestimientos estructurales para que los ingenieros puedan comprobar la salud de los edificios.

Y es que, los sensores como estas carcasas darán mucho juego en las redes futuras.

Vía | The New York Times

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