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La caza con perdigones podría estar llegando a su fin

La caza con perdigones podría estar llegando a su fin
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Con independencia de cuál sea nuestra posición moral a propósito de la caza, el uso de perdigones en la misma podría llegar a su fin debido a los problemas medioambientales que genera el plomo de los mismos. Y es que la mayoría de los perdigones que se disparan están hechos de este metal, que puede tener graves efectos sobre la salud de animales pero también de seres humanos.

La intoxicación por plomo se llama plumbismo, y algunos de sus efectos son diarrea, alteraciones en el equilibrio, postración y anorexia, y se ha detectado sobre todo el aves acuáticas de los humedales, pues los perdigones se introducen con facilidad en su cadena alimentaria.

Por ejemplo, con motivo del Día Mundial de los Humedales, Ecologistas en Acción denunció que las 6.000 toneladas de perdigones de plomo utilizados en la caza cada año contaminan humedales y ríos y provocan anualmente la muerte de 60.000 aves

Por esa razón, las organizaciones ecologistas se están planteando prohibir en la Unión Europea el uso de perdigones de plomo. Por el momento, el Tribunal Constitucional ha ratificado la prohibición del uso de munición con plomo en humedales Ramsar y de la Red Natura 2000. La contaminación de la carne de las aves acuáticas y su intoxicación por perdigones de plomo ha disminuido un 50% tras la prohibición en 2001 del uso de este tipo de munición en los humedales. En Dinamarca han ido más allá y han prohibido el uso de este tipo de perdigón en todas las modalidades de caza desde 1996.

Rafael Mateo, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y también uno de los autores del trabajo publicado, considera que el cambio de perdigón de plomo al de acero “ha reducido la intoxicación en las aves y la contaminación de la carne de caza”. Con todo, los cazadores continúan prefiriendo el plomo al acero porque este último es menos denso, tiene un menor poder de abate y porque su dureza ocasiona peligrosos rebotes y obliga además a la adquisición de armas de cañón más resistente.
Imagen | Steve Snodgrass

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