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El plástico resulta sabroso para los corales y eso es malo

El plástico resulta sabroso para los corales y eso es malo
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Los microplásticos, pequeñas piezas de plástico desgastado de menos de 5 milímetros de diámetro, comenzaron a acumularse en los océanos hace cuatro décadas, y ahora plagan los océanos.

Un estudio señala que los corales, además, se sienten atraídos por estos microplásticos porque les resultan sabrosos.

Consecuencias negativas

Publicado en la edición en línea de la revista Marine Pollution Bulletin, el estudio de la Universidad de Duke sobre la ingestión de plástico por los corales sugiere que puede haber una razón adicional para este comportamiento potencialmente dañino.

No es que se confundan con potenciales presas, sino que el plástico, sencillamente, sabe bien a los corales. Como explica Austin S. Allen, estudiante de doctorado en la Escuela de Medio Ambiente Nicholas de Duke:

Los corales en nuestros experimentos comieron todo tipo de plásticos, pero prefirieron los microplásticos no degradados por una diferencia triple en comparación con los microplásticos cubiertos de bacterias. Esto sugiere que el plástico en sí contiene algo que lo hace sabroso.

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Estos microplásticos que proceden de fábricas contiene tiene cientos de aditivos químicos, alguno de ellos debe ser el que resulta irresistible para el coral. Se necesitará más investigación para identificar los aditivos específicos que hacen que el plástico sea tan sabroso para los corales.

Y eso es malo para los corales: debido a que el plástico es en gran medida indigerible, puede conducir a bloqueos intestinales, crear una falsa sensación de saciedad o reducir las reservas de energía en los animales que la consumen. Según Alexander C. Seymour, analista de sistemas en el Centro de Robótica y Teledetección Marina de Duke, quien codirigió el estudio con Allen:

En última instancia, la esperanza es que si podemos fabricar plástico para que guste sin querer a estos animales, también podríamos fabricarlo para que tenga un sabor intencionalmente malo. Eso podría ayudar significativamente a reducir la amenaza que plantean estos microplásticos.

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