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Cuando el agua mató a millones de personas

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¿No quieres sopa? Dos tazas, o un billón de tazas. Es lo que tuvo lugar en el desastre natural más mortífero jamás registrado, en el que la Parca estaba disfrazada de caudaloso río. Uno de esos eventos en los que se te introducen las gónadas en lo más hondo de tu ser y dejan la bolsa escrotal como un globo deshinchado.

En 1931, en el centro de China, los ríos Yangtze, Amarillo y Huai crecieron espectacularmente de resultas de las tormentas de nieve en las montañas de alrededor. Cuando la nieve empezó a derretirse en primavera, además se produjeron diez tormentas inenarrables que también alimentaron los ríos.

Finalmente, el poder del H2O ahogó o mató de hambre a 4 millones de personas. La capital de China, por aquel entonces Nanjing, devino en una isla rodeada de un área de agua equivalente a Portugal.

Olas

Lituya Bay Overview

También el agua puede adquirir hechuras de coloso, como el megatsunami que tuvo lugar el 9 julio de 1958 en Lituya Bay, Alaska, cuando un violento terremoto sacudió noventa millones de toneladas de roca y hielo de los glaciares, que cayeron a plomo en la bahía.

Entonces se generó la ola más alta jamás registrada en la Tierra: 1.720 pies. Esto es 470 pies más que la punta de la antena del Empire State Building. Según los cálculos, la ola debía viajar a unos 600 kilómetros por hora. Afortunadamente, apenas hubo víctimas.

Más mortífero

800px 2004 Tsunami

Pero si buscamos el maremoto más mortífero de la historia, entonces hemos de viajar al llamado Boxing Day, el 26 de septiembre de 2004. Un poderoso terremoto submarino en el océano Índico, con epicentro a unos 160 kilómetros de Sumatra, alcanzó 9,3 grados, el segundo más violento jamás registrado.

La magnitud del terremoto fue registrada originalmente como de 9,0 en la escala de Magnitud de Momento, pero luego se ha aumentado a 9,1. Con esta magnitud, es el tercer terremoto más grande registrado desde la existencia del sismógrafo (aproximadamente en 1875)

Lo peor, sin embargo, fue la duración: casi diez minutos. La cifra final de muertos se desconoce aún, pero puede que llegara a los 300.000. Además del gran número de nativos, también se cuentan víctimas entre los turistas que pasaban allí las fiestas de la víspera de Navidad. Podéis ver una recreación brutal de los efectos en la película Lo imposible.

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