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¿Cuál fue el medio de transporte que más problemas causó a la humanidad? (y II)

¿Cuál fue el medio de transporte que más problemas causó a la humanidad? (y II)
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Sufrir accidentes de tráfico con caballos también era espantosamente común. Los caballos no son fáciles de controlar, sobre todo en calles resbaladizas y abarrotadas. En 1900, pues, los accidentes de caballos acabó con la vida de 200 neoyorquinos, 1 de cada 17.000 habitantes. (En 2007, murieron en accidentes de coche 274 neoyorquinos, uno de cada 30.000: un neoyorquino tenía casi el doble de probabilidades de morir atropellado por un caballo en 1900 que por un coche hoy en día).

Y eso que no se tienen estadísticas sobre carreteros borrachos.

Pero lo peor de este medio de transporte animal era la contaminación: el estiércol. Un caballo medio producía unos 10 kilogramos de excrementos al día. Con 200.000 caballos, eso equivalía aproximadamente a 2.000 toneladas de estiércol de caballo.

En los solares, el estiércol de caballo se amontonaba hasta alturas de 18 metros, flanqueando las calles de la ciudad como cuando se apila la nieve a los lados. En verano, el hedor llegaba al cielo; cuando llegaban las lluvias, un torrente espeso de estiércol de caballo inundaba las aceras y se metía en los sótanos de las casas. Ahora, cuando admire las piedras marrones de la vieja Nueva York y sus elegantes escalinatas que suben desde la calle hasta la entrada de la primera planta, acuérdese de que eran un diseño surgido de la necesidad, que permitía que los residentes subieran por encima del mar de estiércol de caballo.

Imaginad la insalubridad que suponía todo este estiércol para la ciudad. Millones de moscas que propagaban enfermedades mortales. Ríos de ratas y otras alimañas que acudían hambrientas a devorar la avena no digerida y otros restos de la alimentación de los caballos. Cultivos para los humanos que encarecían sus precios debido a la inmensa demanda de los caballos. El estiércol también emitía metano, un potente gas de efecto invernadero.

En 1898, Nueva York fue la sede de la primera conferencia internacional de planificación urbana. La agenda estuvo dominada por el estiércol de caballo, porque todas las ciudades del mundo estaban experimentando la misma crisis. Pero no se encontró ninguna solución.

Entonces el problema, de repente, se resolvió gracias a una innovación tecnológica que nadie esperaba. Un transporte mucho más limpio y eficiente. El tranvía eléctrico y el automóvil.

El automóvil, más barato en precio y mantenimiento que un vehículo tirado por caballos, fue proclamado “salvador del ambiente”. (…) La historia, por desgracia, no termina ahí. (…) Así como la actividad equina amenazó en otro tiempo con ahogar la civilización, ahora e teme que la actividad humana haga lo mismo”.

Es decir, que durante un tiempo el coche fue el símbolo del progreso, la limpieza y la ecología; y el caballo una fábrica contaminadora funcionando a todo trapo. Y en cierto modo fue así, hasta que los coches se volvieron aún más omnipresentes que los caballos.

De todas formas, nunca volveré a ver de la misma manera el carruaje tirado por caballos de una película de época.

Vía | Superfreakonomics

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