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¿Por qué los médicos no se lavan lo suficiente las manos? (I)

¿Por qué los médicos no se lavan lo suficiente las manos? (I)
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En un hospital, lavarse las manos es más importante de lo que parece. Una práctica que no comenzó a extenderse hasta 1877, hasta que un médico húngaro demostró las implicaciones de una buena higiene.

Ignacio Felipe Semmelweis fue un médico húngaro que consiguió disminuir drásticamente la tasa de mortalidad por sepsis puerperal (una forma de fiebre puerperal) entre las mujeres que daban a luz en su hospital mediante la recomendación a los obstetras de que se lavaran las manos antes de atender los partos. Algunos años después Luis Pasteur publicaría la hipótesis microbiana y Joseph Lister extendería la práctica quirúrgica higiénica al resto de especialidades médicas.

¿Entonces? ¿Por qué la mayoría de médicos no se lava lo suficiente las manos, como demuestran diversos estudios?

En un informe de 1999 titulado “Errar es humano”, el Instituto de Medicina calculaba que cada año mueren entre 44.000 y 98.000 norteamericanos a causa de errores hospitalarios evitables (más muertos que por accidentes de automóvil o cáncer de mama), y que uno de los principales errores es la infección de heridas. ¿La mejor medicina para evitar las infecciones? Hacer que los médicos se laven las manos con más frecuencia.

¿Por qué sucede esto? ¿Por qué los médicos dejan de hacer algo que se ha probado como necesario para evitar muertes? Una de las razones es el tiempo: todo el tiempo que un médico se pasa lavando las manos es tiempo que no dedica a tratar pacientes.

Otro motivo es que los lavabos no siempre son tan accesibles como deberían, sobre todo en las salas de pacientes, que muchas veces están bloqueados por equipo o mobiliario.

Y también hay motivos psicológicos. Los médicos suelen creer que se lavan más las manos de lo que lo hacen. En un estudio realizado durante 5 meses en un hospital infantil australiano, los médicos asumieron que se lavaban las manos el 73 % de las veces. La realidad fue que sólo lo hacían un 9 %.

Paul Silka, médico de urgencias en el Cedars-Sinai de Los Ángeles, que también ejercía de jefe de personal del hospital, indica otro factor psicológico: la arrogancia.

El ego puede intervenir cuando llevas mucho tiempo ejerciendo. Te dices: “Venga, es imposible que yo sea el que transmite bichos. Tiene que ser el otro personal del hospital”.

Los incentivos para que los médicos higienizaran correctamente parecían no tener efecto. Se probó con carteles, mensajes de correo electrónico, patrullas de vigilancia, vales para el café… pero los médicos seguían sin hacer caso.

Entonces dieron con una fórmula que funcionó en el Cedars-Sinai. La conoceréis en la segunda parte de este artículo.

Vía | Superfreakonomics de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner

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