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Probablemente, a más de 600 km de profundidad existen montañas más altas de media de las que hay en la superficie de la Tierra

Probablemente, a más de 600 km de profundidad existen montañas más altas de media de las que hay en la superficie de la Tierra
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Las capas profundas de la Tierra son tan complicadas como lo que observamos en la superficie. También son mucho más ignotas: solo hemos logrado hacer excavaciones de 11 kilómetros de profundidad, como máximo, y el resto de información que tenemos de las entrañas de nuestro planeta se basan en mediciones indirectas y suposiciones.

Una de las más novedosas sugiere que bajo la superficie de la Tierra podrían haber montañas incluso más elevadas que las que encontramos en la superficie, es decir, cambios de elevación de 1-3 kilómetros en un límite que tiene más de 660 kilómetros de profundidad.

Capas internas

La Tierra tiene tres capas: corteza, manto y núcleo. O cuatro, ya que a veces el núcleo se subdivide en núcleo interno y externo. Algunos investigadores han creído conveniente concebir más capas definidas, como los geofísicos Jessica Irving y Wenbo Wu de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey (Estados Unidos), en colaboración con Sidao Ni, del Instituto de Geodesia y Geofísica de China, y que acaban de publicar un estudio al respecto en Science.

Esta nueva capa, aún sin nombre oficial, se denomina por el momento "el límite de 660 kilómetros".

Una forma de explorar capas tan profundas es mediante los terremotos que se producen eventualmente en la Tierra: ya que las ondas de choque que envían en todas las direcciones pueden viajar a través del núcleo hacia el otro lado del planeta, y viceversa. En este caso particular, los datos de un terremoto masivo en Bolivia en 1994 han servido para encontrar montañas y otra topografía en una capa ubicada 660 kilómetros bajo tierra.

Y encontraron grandes rugosidades. Además, la rugosidad que encontraron, que existía en escalas grandes, moderadas y pequeñas, podría ser causada teóricamente por anomalías de calor o heterogeneidades químicas. De hecho, este límite de profundidad parece más áspero que la capa superficial en la que todos vivimos.

Su modelo estadístico no permitió realizar determinaciones de altura precisas, pero existe la posibilidad de que estas montañas sean más grandes que cualquier otra en la superficie de la Tierra. "En otras palabras, está presente en el límite de 660 kilómetros una topografía más fuerte que las Montañas Rocosas o los Apalaches", pone como ejemplo Wu.

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