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¿Por qué las mujeres perciben un salario inferior al de los hombres? (I)

¿Por qué las mujeres perciben un salario inferior al de los hombres? (I)
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Como preveo polémica, antes de empezar quiero puntualizar que todo lo que aquí vais a leer no es mi estricta opinión. Es un texto inspirado en un libro de reciente publicación de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner.

Por supuesto, he añadido unos cuantos elementos polémicos, pero no para crear polémica en sentido estricto sino para favorecer un sano debate sobre el asunto, pues sospecho que no es tan fácil como parece y resulta interesante enfocarlo desde puntos de vista alternativos como presentan los autores del libro, que tampoco pretenden ser concluyentes (ni creo personalmente que lo sean) en sus planteamientos sino simplemente usar la economía, la psicología, la genética y la biología evolutiva para enriquecer las ideas que damos por sabidas o, peor aún, se mantienen intocables por la presión de lo políticamente correcto.

Vamos a ello.

Suele tenderse a creer que cualquier diferencia entre hombres y mujeres es negativa por sistema. Y si esa diferencia comporta que un sexo esté por encima del otro en cualquier factor, entonces se está necesariamente promoviendo una cultura machista.

Pero ¿y si las mujeres prefirieran en general tener un sueldo inferior al de los hombres?

No cabe duda de que la discriminación de la mujer, y aquí se incluye la laboral, ha influido en el rango salarial del género femenino, y que son necesarias leyes como la Ley de Igualdad de Salarios de 1963 y la Ley de Derechos Civiles de 1964 en EEUU.

Pero tal vez nos estamos olvidando de que hombres y mujeres no sólo son diferentes por fuera, sino que también lo soy por dentro, y que su situación laboral actual tal vez esté promovida precisamente por ese factor.

En EEUU, el número de altas ejecutivas ha aumentado mucho en los últimos años, pero con todo sigue ocupando menos del 1,5 % de los altos puestos ejecutivos. En las 1.500 mayores empresas estadounidenses, sólo el 2,5 % de los puestos ejecutivos mejor pagados están ocupados por mujeres. Un dato contradictorio si tenemos en cuenta de que en los últimos 25 años, las mujeres han obtenido más del 30 % de los títulos de dirección de empresas en las mejores universidades del país.

En la actualidad, el porcentaje es el más alto de la historia: 43 %.

Los economistas Marianne Bertrand, Claudia Goldin y Lawrence Katz analizaron las salidas profesionales de más de 2.000 titulados en dirección de empresas, hombres y mujeres, en la Universidad de Chicago. La conclusión fue inesperada: aunque la discriminación de género puede contribuir en cierta medida a la diferencia salarial entre hombres y mujeres, es el deseo (o la falta del mismo) lo que explica la mayor parte de las diferencias.

Los tres factores principales que detectaron fueron:

1. Las mujeres obtienen notas medias algo más bajas que los hombres y siguen menos cursos de finanzas.

2. En los primeros 15 años de sus carreras profesionales, las mujeres trabajan menos horas que los hombres: 52 por semana frente a 58.

3. Las mujeres interrumpen su trabajo con más frecuencia que los hombres.

Todo ello parece estar relacionado con un único motivo. Muchas mujeres, incluso las tituladas en dirección de empresas, tienen un gran deseo de tener hijos, y también de criarlos. Las ejecutivas con hijos trabajan un 24 % menos que los hombres.

Podríamos tener la tentación de creer que esta situación es precisamente un resultado de la cultura machista en la que vivimos: las mujeres se deben más a la maternidad porque los hombres no están dispuestos a sacrificarse por ello.

Pero como veremos en la siguiente entrega de este artículo, eso no parecer ser lo que ocurre.

Vía | Superfreakonomics

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