¿Por qué la gente alta se empareja con gente alta?

¿Por qué la gente alta se empareja con gente alta?
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Los genes que controlan la altura también influyen en nuestra elección de pareja, y aportan indicios de por qué las personas tienden a tener parejas de alturas similares, según un nuevo estudio publicado en Genome Biology y que ha sido realizado por científicos de la Universidad de Edimburgo.

El estudio tuvo en cuenta un tamaño muestral de más de 13.000 parejas heterosexuales, estableciéndose una fuerte correlación entre la altura de una persona y su preferencia por una pareja con altura similar así como un fenotipo similar.

Tal y como explica Albert Tenesa, líder del estudio, los genes pueden servir para predecir la altura de la pareja con una precisión del 13%:

Nuestros genes conducen nuestra atracción para personas de altura similar a la nuestra (es decir, personas altas se emparejan con gente alta). Hemos observado que se comparte el 89% de la variación genética que afecta a las preferencias individuales de altura, lo que indica que hay una selección innata por parejas de la misma altura.

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Así pues, las parejas altas no solo se emparejarían por motivos sociales o culturales, sino porque existe una influencia genética. Durante el último siglo, numerosos estudios habían comprobado que la altura era un rasgo clave al elegir compañero, pero hasta ahora no había ninguna explicación biológica para esta preferencia.

La similitud de altura en las parejas está impulsada por la apariencia física observada, en lugar de por la influencia de la estructura social o genética de la población en la que vivimos.

El estudio utilizó datos de participantes en el Biobanco Reino Unido (UK Biobank), un gran estudio genético sobre el papel de la naturaleza y el de la crianza en la salud y la enfermedad.

Con todo, a nivel social parece que existe una ventaja de selección sexual entre los hombres más altos frente a los más bajos. Al menos es lo que sugieren los estudios de Robin Dunbar, psicólogo evolutivo de la Universidad de Liverpool. Dunbar analizó nada emnos que 4.000 hombres polacos saludables que se habían sometido a exámenes médicos obligatorios entre 1983 y 1989. Lo explica así Richard Wiseman en Rarología:

Hallaron que los hombres sin hijos eran aproximadamente tres centímetros más bajos que los que tenían al menos un hijo. La única excepción a este patrón fueron los nacidos en los años treinta. Dunbar cree que esto se debió a que interrumpieron en el mercado del matrimonio justo después de la segunda guerra mundial, cuando los hombres solteros eran relativamente escasos y las mujeres tenían poco de donde elegir.

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