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El futuro de la iluminación de las calles serán las plantas bioluminiscentes

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Si bien el otro día analizábamos las ventajas y desventajas de financiar documentales a través de Kickstarter, no cabe duda que, a la hora de innovar tecnológicamente, esta plataforma de micromecenazgo se ha revelado como una fuente inagotable de ideas ingeniosas.

Una de ellas tuvo lugar hace ya algún tiempo, aunque aún se está desarrollando: crear plantas bioluminiscentes para que sustituyan las actuales farolas de algunas calles.

The Glowing Plant Project

El proyecto de las plantas biolumiscentes nos muestra hasta qué punto la biotecnología va a revolucionar el mundo en poco tiempo. Lanzado por el emprendedor israelí Omri Amirav, que diseñó una secuencia de ADN que permitía a las plantas emitir luz, creó una campaña de crowdfunding en Kickstarte para obtener los 65.000 dólares necesarios para crear la primera planta.

El éxito de la campaña fue apabullante, y Amirav obtuvo casi medio millón de dólares. Actualmente el proyecto se encuentra en desarrollo, tal y como explica Juan Martínez-Barea en su libro El mundo que viene:

El proyecto se basa en aislar genes bioluminiscentes, e insertarlos en el código genético de la planta Arabidopsis thaliana, de forma que la planta tenga la facultad de emitir luz en la oscuridad. El objetivo final del proyecto es crear una nueva generación de plantas y árboles capaces de emitir luz en la oscuridad, que podrían sustituir a las farolas que iluminan las calles de nuestras ciudades, reduciendo enormemente la factura energética de los ayuntamientos.

Otra iniciativa similar es la que llevan a cabo Bioglow y su Starlight Avatar, que ya es la primera planta bioluminiscente comercial. Su potencia probablemente nunca será equivalente a la iluminación de una bombilla LED, pero quizá podría sustituir algunos tipos de iluminación menos exigentes, como la decoración de un jardín o la delimitación de un carril-bici.

Las plantas usadas por Bioglow son de la especie ornamental Nicotiana alata. Los genes para la producción de luz proceden de bacterias marinas introducidas en los cloropastos de los vegetales. Su luz es verdosa y tenue (entre 5.000 y 10.000 lux). Su nombre es una alusión a las plantas bioluminiscentes de la película Avatar, de James Cameron.

Son los primeros pasos de un cambio de paradigma en el que el sol se va a trasformar dentro de muy poco en nuestra principal fuente de energía.

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