González Alemán: "Hemos tenido un proceso de formación de un ciclón tropical", algo que según el meteorólgo nunca se había visto en el Mediterráneo

El investigador de la Aemet sostiene que las tormentas que inundaron Barcelona empezaron a organizarse como un huracán del trópico, sin una borrasca previa

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Redacción Xataka Ciencia

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Lo que se organizó frente a la costa de Barcelona entre el 3 y el 4 de octubre de 2026 no era el medicane que anunciaban los modelos. Era algo más raro, según Juan Jesús González Alemán, doctor en Física y meteorólogo superior del Estado en la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), especializado en ciclones con rasgos tropicales. "Hemos tenido un proceso de formación de un ciclón tropical, como los que ocurren en el trópico", explica en una entrevista realizada por La Vanguardia en su sección Natural. Y de eso, añade, "no hay precedentes en el Mediterráneo".

El escenario fue un temporal histórico. Tras dos tandas de lluvia entre el 1 y el 4 de octubre, la estación de Can Bruixa, en Les Corts, sumó 213 litros por metro cuadrado en 24 horas, una cifra que Barcelona nunca había superado en un día en la serie del Observatori Fabra, que arranca en 1914, como detalla el recuento de registros de 3Cat. Vilassar de Mar llegó a 288 litros y buena parte del Barcelonès, el Vallès Oriental y el Maresme se quedó entre 200 y 250. El Besòs alcanzó 937 metros cúbicos por segundo en Santa Coloma de Gramenet, casi el doble que durante el temporal Gloria. El episodio dejó dos muertos y un desaparecido. Lo raro, con todo, no fue la cantidad de agua.

Un medicane (de "Mediterranean hurricane") es un ciclón de mesoescala que se forma sobre el Mediterráneo y adopta rasgos de ciclón tropical, como un núcleo cálido y algo parecido a un ojo rodeado de nubes en espiral. Rara vez alcanza la intensidad de un huracán y, como recuerda el Consejo Nacional de Investigación italiano, no todos nacen por los mismos mecanismos que los ciclones tropicales. Lo habitual es que partan de una borrasca de latitudes medias que va adquiriendo esos rasgos por el camino. Aquí faltaba la pieza de salida, ya que el experto afirma que "Previamente tendría que haber sido una borrasca, y no había ninguna borrasca formada", aunque considera "mal llamado" el apodo de minihuracán.

Lo que hubo fue un grupo de tormentas convectivas (aire cálido y húmedo que sube muy rápido y forma cumulonimbos) de las que crecen y mueren en media hora o una hora. Ocurre que estas se hicieron tan grandes que empezaron a organizarse entre sí hasta girar, y el proceso aguantó hasta 18 horas. "Eso es lo que suele ocurrir en los trópicos cuando se forma un huracán", explica, y que el nombre técnico es ciclogénesis tropical, es decir, formación de un ciclón tropical.

El investigador lo había adelantado el 4 de octubre en X, tras revisar las animaciones de radar y satélite: "Después de más de 15 años estudiando la meteorología tropical y los ciclones con características tropicales, nunca pensé que fuese a decir esto".

Sin embargo, el ciclón no llegó a cerrarse: no hubo ojo ni un campo de vientos fuertes alrededor, y el propio González Alemán admite que "el viento no fue destacable en estos días". "Todo apunta a que realmente no se llegó a formar, pero el proceso empezó a ocurrir y eso ya es de por sí lo suficientemente relevante", dice. Eso explica también que la predicción bailara ya que "Si no es un proceso al que estamos acostumbrados, las predicciones también pueden ser más inciertas o más equivocadas".

Un mar con temperatura de trópico

Si ocurre ahora, es porque los ciclones tropicales funcionan como motores que queman aire cálido y húmedo, y tienen una exigencia conocida desde 1948: el agua tiene que estar como mínimo a unos 26,5 grados. Estudios posteriores añadieron que ese calor debe llegar a una capa de unos 50 metros de profundidad, según las preguntas frecuentes del laboratorio de huracanes de la NOAA, la agencia atmosférica de Estados Unidos. Por debajo de ese umbral, la atmósfera tropical es demasiado estable para que las tormentas profundas prosperen. Es una condición necesaria, aunque por sí sola no basta.

El Mediterráneo occidental la ha superado de largo. Según el último informe del SOCIB (el Sistema de Observación Costera de las Islas Baleares), presentado el 6 de octubre, el verano de 2026 ha sido el más cálido desde que hay datos, en 1982, con una media superficial de 26,87 grados, 2,85 por encima del periodo de referencia 1982-2015. Plus: entre enero y septiembre se contaron 158 días de ola de calor marina, y la boya de Dragonera llegó a 33,02 grados.

Xataka ya contaba en julio de 2026 que el Mediterráneo se parece cada vez más al Caribe, con un calentamiento de unos 1,5 grados desde la era preindustrial, un 20% más rápido que la media mundial. "En el Mediterráneo estamos empezando a ver temperaturas propias de las regiones tropicales, y no puntualmente, sino sostenidas", resume González Alemán.

Lo que dicen otros meteorólogos

No todo el mundo usa la misma etiqueta. Samuel Biener, climatólogo de Meteored, también descarta el medicane: "estamos viendo algo totalmente distinto", escribió en X el 5 de octubre. Pero prefiere hablar de un vórtice convectivo de mesoescala, un remolino nacido de las propias tormentas, aunque coincide en que esos vórtices pueden servir de semilla a un ciclón tropical incipiente. De hecho, durante unas horas los mapas de probabilidad de formación de ciclones tropicales de la NOAA llegaron a marcar alguna opción en el Mediterráneo, un detalle que difundió 3Cat.

De todos modo, el Mediteráneo ha sufrido huracanes en si historia, como Ianos, entre el 15 y el 21 de septiembre de 2020, que fue el medicane más intenso jamás registrado, según el análisis de Lagouvardos y su equipo en el Bulletin of the American Meteorological Society. Llego a tener vientos sostenidos de hasta 44 metros por segundo (unos 158 kilómetros por hora) en Cefalonia. Dicho de otra forma, Barcelona se quedó muy lejos de esa fuerza, pero lo nuevo, según González Alemán, es el camino: tormentas sueltas que se organizan solas, sin borrasca que las empuje, como en el Caribe.

González Alemán lleva años mirando hacia aquí y en 2019 firmó como primer autor un estudio en Geophysical Research Letters que simulaba los medicanes con un modelo climático acoplado de 25 kilómetros de resolución. Con un escenario de emisiones intermedio, a finales de siglo serían menos frecuentes pero más peligrosos, más duraderos y con más viento y lluvia, con una estructura más parecida a la de un huracán, sobre todo en otoño. Aquel trabajo hablaba de medicanes que se "tropicalizan". Lo que él cree haber visto ahora es otra ruta, la de unas tormentas que arrancan directamente por la vía tropical.

Con todo, falta el estudio que certifique si el ciclón llegó a formarse, y el investigador pide "revisar todos los sistemas de predicción". En otra entrevista -esta vez en la Cadena SER que transcribió Artículo 14-, calculaba que "todavía nos quedan unos 20 o 30 años en los que esto seguirá yendo a más". Mientras tanto, los modelos tendrán que aprender a vigilar un mar que, en sus palabras, "cada vez tiene más el comportamiento de un océano tropical".

Foto | Pierre Markuse (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 2.0)

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