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Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XXIX): el lagarto

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XXIX): el lagarto
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Existen 4.675 especies de lagartos. Disponen de un “tercer ojo” en el centro de la cabeza, bajo la piel. Huelen con la lengua.

Los escincos, que es el grupo mayor de los lagartos, tienen puntos especiales de fractura en la cola que les permite dejarla ir si se sienten amenazados por un depredador. El plano de fractura está entre las vértebras de la cola. Los músculos se contraen por encima de dicho plano para dejar ir la cola y después actúan como esfínteres para sellar la arteria abierta.

La cola, escindida del cuerpo, se agita convulsivamente durante un rato para distraer al depredador. Más tarde, la cola le crece de nuevo al lagarto alrededor de un tubo de cartílago, no de hueso. Mientras les crece la nueva cola, durante un mes, el lagarto deja de crecer y de reproducirse.

Pero no es la única forma de desprenderse de la cola. Hay otra especie de lagarto, la víbora de cristal, que puede hacer añicos su cola, como si fuera de cristal.

Los escincos de lengua azul llevan la lengua afuera, y los lagartos cornudos chorrean sangre por los ojos.

El basilisco o lagarto Jesucristo corre de tal forma sobre sus patas traseras palmeadas que es capaz de hacerlo sobre el agua.

La salamanquesa casera de África occidental tiene el vientre transparente para informar a sus anfitriones del número de moscas que se ha tragado.

Gracias a los lagartos geckos podríamos convertirnos en Spiderman. Y es que los geckos son capaces de caminar el vertical sobre el cristal, y hasta hace poco no se descubrió cómo lo conseguían: tienen los pies cubiertos con medio millón de diminutos pelos, cada uno de los cuales se divide en cientos de pelos más con diámetros inferiores a la longitud de onda de la luz.

Gracias a ello, se crea una poderosa unión entre los electrones de las dos superficies.

Ya se han fabricado 3,25 centímetros cuadrados de cinta adhesiva basada en este principio. Y si se pudiera fabricar suficiente cantidad para cubrir una mano humana, podríamos colgarnos del techo.

Vía | El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) de John Lloyd

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