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Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XIV): el colibrí

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XIV): el colibrí
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El rasgo que mejor define al colibrí es la velocidad, en todos los sentidos. El colibrí es el Speedy González de la naturaleza.

-Su batir de alas es de 200 veces por segundo. Eso le obliga a tener el corazón más grande en relación con el tamaño y el metabolismo más rápido de todos los animales. En un minuto, su corazón puede latir hasta 1.200 veces, y puede realizar hasta 500 respiraciones.

-Para mantener esta máquina biológica que recuerda a pistones y a motores de explosión, el colibrí necesita comer al día, como mínimo, una cantidad de néctar equivalente a su peso corporal (que le da energía) e insectos (proteínas). Eso supone que el colibrí debe visitar una media de 1.500 flores.

Esta actividad genera tantos líquidos de deseco que los colibríes siempre están goteando orina.

-Sus patas no sirven de nada en el suelo, así que, para ahorrar energía, se pasan tres cuartas partes del día posados en una rama. Por la noche, algunas especies entran en un estado parecido al de la hibernación: el metabolismo cae en picado y su temperatura corporal se reduce casi a la mitad.

-El pájaro más pequeño del mundo es un tipo de colibrí: el zunzuncito. Pesa alrededor de 2 gramos. Con todo, en relación a su peso corporal, su cerebro es dos veces más grande que el nuestro.

Como nosotros, poseen un sentido del tiempo muy preciso. El Selasphorus rufus recuerda no sólo dónde se encuentra la comida, sino también cuándo comió en un lugar determinado por última vez. Deja que transcurra el tiempo suficiente para que las flores se llenen de néctar antes de volver a visitarlas.

Vía | El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) de John Lloyd

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