Compartir
Publicidad
Publicidad

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XI): el cerdo

Singularidades extraordinarias de animales ordinarios (XI): el cerdo
Guardar
29 Comentarios
Publicidad

El cerdo debe de ser el animal más maltratado de toda la naturaleza, el animal sobre el cuál más infundios se han originado, el animal del que todos nos hemos burlado y ridiculizado, como ese empollón gafotas de clase. Hasta en Rebelión en la granja el cerdo, Snowball hacía de malo malísimo.

Es justo, pues, borrar todos los mitos acerca del cerdo a fin de situarlo donde se merece: en uno de los lugares más distinguidos de la fauna animal. Empecemos.

-Comes como un cerdo: frase que denota glotonería, no se ajusta a la realidad, pues los cerdos son amantes de la buena cocina (tienen un 33 % más papilas gustativas que los seres humanos) y rara vez comen de más. Sería más justo decir: comes como una oveja, o comes como un caballo… o comes como un ser humano.

-Eres un cerdo: frase que denota suciedad o dejadez en la higiene personal. Resulta irónico comprobar que el cerdo es el único animal de granja que dispone de un espacio separado para dormir (que mantienen impoluto), y usan una zona para hacer sus necesidades.

-Sudas como un cerdo: frase que denota que sudas mucho. Algo imposible, porque los cerdos no sudan. Los cerdos no tienen glándulas sudoríperas: se mantienen frescos gracias a las charcas de barro.

-Por último, cabe decir que los cerdos son más inteligentes y astutos de lo que podemos imaginar. Así lo explica John Lloyd:

Como los perros, se pueden domesticar con facilidad, enseñarles a coger objetos previamente lanzados y obedecer. Los cerdos pueden aprender a bailar, hacer carreras, tirar de carretas y detectar minas terrestres. Incluso pueden aprender el funcionamiento de los videojuegos: empujan el joystick con el hocico, algo que incluso a los chimpancés les cuesta muco. En los siglos XVII y XIX, los cerdos “instruidos” (vestidos con chalecos inmaculados) maravillaban al público con su espectáculo. Incluso han existido casos de cerdos juzgados y ahorcados por asesinato. Tal vez sea esa inteligencia lo que incomoda a muchas personas.

La próxima vez que alguien os llame cerdo por alguna razón, ya sabéis: hinchad pecho y sentíos orgullosos de ello.

Vía | El pequeño gran libro de la ignorancia (animal) de John Lloyd

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio