Compartir
Publicidad

El plumaje de este pájaro es tan negro que te costará enfocarlo con tus ojos

El plumaje de este pájaro es tan negro que te costará enfocarlo con tus ojos
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Las Aves del Paraíso han desarrollado muchos rasgos notables, pero ninguno es más misterioso que el aterciopelado plumaje negro de los machos.

Este negro es tan oscuro que tus ojos no pueden enfocarse en su superficie; parece una cueva o un agujero negro borroso en el espacio. Usando medidas ópticas, estas plumas absorben hasta el 99,95 por ciento de la luz incidente directa. Eso es comparable a los materiales muy negros fabricados por el ser humano, como los paneles solares, el revestimiento de los telescopios espaciales e incluso el material "más oscuro", el Vantablack, que absorbe el 99,96 por ciento de la luz.

Aves del Paraíso

Comparativa Plumas Normales Supernegras Microscopio 1097900277 11122602 660x662

Este pájaro, cuyo ritual de apareamiento consiste en plegar las alas hacia dentro y mostrar los llamativos colores en medio del plumaje negro, pertenece a una de las siete especies que viven en Nueva Guinea Papúa. Estas estructuras absorbentes de la luz evolucionaron porque su presencia exagera el brillo de los parches de color adyacentes, lo que capta la atención de las potenciales parejas durante el apareamiento.

La selección natural también puede haber favorecido esta clase de plumas porque permite que los pájaros puedan camuflarse mejor entre las sombras de las ramas y las hojas de los árboles, quedando a salvo así de los depredadores.

Pero ¿cómo consiguen absorber tanta luz? Las plumas son planas pero se ven como fractales; cuando haces zoom con un microscopio, cada rama de la pluma se ve como una pluma pequeña y plana. Bajo un poderoso microscopio electrónico de barrido, las plumas parecen arrecifes de coral en miniatura o árboles con hojas apretadas. Estas pequeñas piezas se unen para formar una superficie dentada y compleja; juntas actúan como trampas de luz microscópicas. Cuando los rayos de luz golpean estas microestructuras de la superficie, se dispersan repetidamente alrededor de las formas y son absorbidas, en lugar de ser reflejadas de vuelta a un observador. Es un proceso iterativo: cada vez que ocurre un evento de dispersión, una porción de la luz se absorbe hasta que se absorbe casi por completo.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio