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El libro sobre criaturas extrañas que hace cuatro siglos no suscitó interés

El libro sobre criaturas extrañas que hace cuatro siglos no suscitó interés
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La publicación de Micrographia no causó ningún interés en la sociedad de mediados del 1600 porque lo que allí se mostraban eran los animales más pequeños que se habían logrado identificar, y por entonces los humanos equiparaban lo pequeño con lo que no tiene importancia.

Sin embargo, incluso actualmente, este libro escrito por Robert Hooke resulta impresionante, a pesar de que los métodos empleados para conseguir aquellas criaturas eran rudimentarios.

800px Hookeflea01 Ilustración de una pulga del libro Micrographia de Robert Hooke.

El naturalista británico de 28 años llamado Robert Hooke construyó su propio microscopio a fin de dibujar todo lo que viera a través de él. Tenía dos tipos de microscopio, según explica David Toomey en su libro Vida extraña:

Uno, muy parecido al instrumento que nosotros conocemos con este nombre, que era un conjunto de lentes fijas y alineadas en el interior de un pequeño tubo; el otro era mucho más difícil de utilizar. Era una cuenta de cristal del tamaño de un alfiler montado en un bastidor de bronce. Naturalmente, los propios sujetos examinados podían ser poco dados a cooperar. La única forma que tenía Hooke de de inmovilizar a las hormigas sin aplastarlas era emborracharlas con brandy.

Micrographia es un libro fascinante, sobre todo cuando se abre alguno de los desplegables que contiene, mostrándonos la boca ampliada de una criatura que nadie había podido ver aún. El libro contiene la descripción detallada de 57 observaciones realizadas con el microscopio que el propio Hooke fabricó, y 3 observaciones telescópicas. La obra fue escrita en lenguaje llano, humorístico en algunos casos, y los dibujos presentaban por primera vez, con una calidad artística notable.

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En Micrographia, también, aparece por primera vez el término célula, al referirse a los poros observados en una fina lámina de corcho, que le recordaron a las celdas de los monjes.

Si bien el libro se vendió muy bien y fascinó a muchas personas, un buen número no le encontró sentido el fijarse en bichos tan pequeños. Tampoco le encontraron una aplicación práctica obvia. Afortunadamente, el conocimiento no siempre sigue la senda del pragmatismo.

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Robert Hooke, además, colaboró con otros científicos para fundar la Universidad Invisible, la libre circulación de conocimiento y el no me creo lo que dices hasta que lo demuestres.

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