El hombre que escupía para alimentarse

El hombre que escupía para alimentarse
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Hay platos que parecen un vómito, o algo medio masticado, y sin embargo nos parecen deliciosos. Sin embargo, decid a alguien que tiene que comerse cualquier cosa que ha sido masticada por otro, ni que sea por dos o tres segundos, y se negará en redondo (a no ser que tenga algún tipo de parafilia sexual).

La vida de Tom Little era justamente así cada vez que comía algo. Pero no se comía la comida que escupían otros, sino la suya propia. Introducía algo en su boca, lo masticaba un rato, y finalmente lo escupía en un embudo que estaba conectado con su estómago.

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Al parecer, Little, con solo nueve años de edad (corría el año 1895), tomó un trago de sopa de almejas demasiado ardiente, y se produjo quemaduras en el esófago. Aunque la quemadura se curó, las paredes del esófago se tuvieron que fusionar, de modo que los cirujanos crearon una abertura fistular en su estómago para que pudiera comer.

Alimentarse de esta forma es ciertamente frustrante, porque si bien masticar un plato delicioso nos produce placer, lo que al final deseamos es poder tragarlo. Y, además, no produce saciedad, tal y como explica Mary Roach en su libro Glup:

Masticar provoca la segregación de saliva, que disuelve la comida y se fabrica más, cuando se activan las papilas gustativas. Los receptores de sabor reconocen las sales, los azúcares, las grasas, las cosas que el cuerpo necesita para prosperar, y nos mueve a acumular. Conforme el estómago se llena y aumenta la saciedad, la cabeza baja el ritmo. En breve, apartamos el plato. Cuando masticamos la comida sin tragarla, la línea trazada en el cuello no llega a cruzarse. La cabeza sigue reclamando comida.

Ésta es la razón de que los bulímicos traguen la comida y luego la vomiten para perder peso. El porcentaje de bulímicos que solo mastican y escupen (CHSP, por sus siglas en inglés) es solo del 8 % de los pacientes tratados en la Clínica de Desórdenes Alimenticios de la Universidad de Minnesota. Normalmente son personas que se sienten incapaces de provocarse el vómito.

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