Desde que existen las predicciones del tiempo, hay quien intenta adivinar lo duro o lo suave que será el invierno, y algunos buscan la respuesta en una oruga peluda. Lo cuenta el meteorólogo Ray Petelin en CBS Pittsburgh. La candidata es la woolly bear (literalmente, “oso lanudo”), la larva de la polilla tigre Isabella. ¿Puede de verdad una oruga decirnos algo del invierno? La respuesta corta de Petelin es que no. pero la tradición merece su momento.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos recoge dos versiones del folclore. En la primera manda el pelaje: una oruga muy lanuda en otoño anunciaría un invierno frío y, según Petelin, una de pelo corto, uno suave. Él le encuentra cierta lógica.
La segunda versión se fija en los 13 segmentos del cuerpo, que para los pronosticadores tradicionales equivalen a las 13 semanas del invierno, y en el ancho de las bandas negras y marrones. Cuanto más anchas las negras, más severo sería el invierno, y su posición indicaría cuándo: si la banda es más ancha en la cabeza, el comienzo de la estación será peor; si lo es en la cola, el final. Las marrones anchas, en cambio, prometerían un invierno suave. Pero claro, todo esto en condicional.
Petelin define la teoría como divertida, pero con poco mérito, y es que para él, la extensión de la Universidad de Misuri sugiere que la anchura de la banda marrón dice más del invierno y la primavera anteriores que del siguiente. Algo en esa línea apunta la extensión de la Universidad de Illinois, para la que los colores no guardan relación alguna con la previsión del tiempo.
La razón está en las mudas, pues según un boletín de la Universidad de Misuri, con cada una el patrón cambia y la franja marrón se alarga, y la oruga muda varias veces. A ello se suman las condiciones de crecimiento, que también influyen en su tamaño, según Petelin. La banda marrón sólo parece un pronóstico, y quizá mire más bien hacia atrás. De hecho, cada otoño, Petelin recibe fotos de orugas enteramente negras o marrones, con preguntas sobre la dureza del invierno que anuncian. Ahí se tuerce la cosa, porque son otro bicho.
Las orugas son la fase larval de mariposas y polillas (pasan por un capullo antes de salir), y aquí hablamos de polillas. La woolly bear, como confirma la misma página del Servicio Meteorológico, acaba convertida en polilla tigre Isabella. Las enteramente negras corresponden probablemente a la polilla leopardo gigante, según describe Bug of the Week (2013). Y las enteramente marrones, según Petelin, serían probablemente la llamada yellow bear, de la que sale la polilla tigre virginiana.
Foto | Judy Gallagher (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 2.0)
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