Compartir
Publicidad
Publicidad

Células madre y fe religiosa (y II)

Células madre y fe religiosa (y II)
Guardar
69 Comentarios
Publicidad

Es evidente que no sabemos (absolutamente nadie) cuándo adquirimos nuestra humanidad. Y trazar una línea clara es totalmente arbitrario. Pero todo el que insista dogmáticamente que ese rasgo coincide en el momento de la concepción no contribuye en absoluto en el debate.

Los que se oponen a la investigación terapéutica de las células madre por motivos religiosos constituyen el equivalente biológico y ético de la sociedad que cree que la Tierra es plana, y nuestro discurso sobre este tema debería reflejarlo así.

Mientras sigamos permitiendo que el magisterio religioso tenga incidencia en la política, en vez de la ciencia y la continua búsqueda de razones y evidencias, entonces seguirán ocurriendo cosas horribles como las que evidencia Nicholas Kristof: “el sexo mata, pero esta especie de sonrojante mojigatería también”

Kristof se refería a la administración Bush, que, bajo la influencia de la noción cristiana de que el sexo fuera del matrimonio es pecaminoso, ha logrado que un tercio de sus fondos para la prevención del SIDA en África se despilfarren promoviendo la abstinencia en lugar de utilizar condón.

Esta política medieval provocará la muerte de millones de personas. Como también mueren miles de seres potenciales cuando nos rascamos el brazo.

La fe introduce una cuña entre la ética y el sufrimiento. Aunque hay actos que no causan sufrimientos, los dogmáticos religiosos siguen manteniendo que son perversos y dignos de castigo (sodomía, uso de la marihuana, homosexualidad, sacrificio de los blastocitos, etc.). Y, aún así, allí donde se encuentra sufrimiento y muerte en abundancia se considera que sus causas son a menudo buenas (retirada de fondos para la planificación familiar en el Tercer Mundo, persecución no violenta de los delincuentes por drogas, impedimento de la investigación con células madre, etc.). Esta inversión de prioridades no sólo victimiza a los inocentes y despilfarra los escasos recursos disponibles, sino que falsea completamente nuestra ética. Es hora de buscar un enfoque más razonable para responder a las preguntas sobre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo equivocado.

Vía | El fin de la fe de Sam Harris
En Genciencia | Una visión científica del aborto

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio