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La primera imagen de Marte fue coloreada con crayolas

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La sonda Mariner 4 se lanzó el 28 de noviembre de 1964 rumbo a Marte. A diferencia de la Mariner 3, llegó al planeta rojo sin incidentes, aproximándose a una distancia de 9.600 kilómetros, y obteniendo las primeras fotografías de su superficie mediante una cámara de televisión.

También realizaron otros experimentos. Entre los primeros descubrimientos de la Mariner, uno fue la ausencia de un campo magnético destacable en Marte. Hay modernas teorías que dicen que esta pérdida de magnetismo dispersó rápidamente lo que una vez pudo haber sido una atmósfera mucho más densa y cálida.

Pero volvamos a las fotografías, las primeras fotografías del 1% de la superficie marciana. La sonda Mariner 4 envió la primera fotografía el 15 de julio de 1965. Ya que nunca antes habíamos visto una imagen con tanto detalle de la superficie, Control de la misión Mariner, JPL, estaba ansiosa por descubrir qué escondía.

Las primeras imágenes contenían un total de 40.000 píxeles cubriendo un área de 150 millas cuadradas (unos 386 kilómetros cuadrados) de Marte, lo que hoy sería considerado un ‘muestrario en miniatura’ (‘thumbnail’) de 200x200 píxeles. Ya que la imagen no tenía color sino que fue enviada en escala de grises, a los ingenieros se les ocurrió la idea de aplicar ellos mismos el color.

La Mariner enviaba las imágenes como datos digitales, un número por cada píxel de la imagen que representaba el brillo. Las líneas recibidas de números de teletipo estaban grapadas, cara a cara, a una tabla, y se asignaron colores arbitrarios a conjuntos de números. Cada número fue coloreado a mano con crayolas (plastidecor) de colores. Como si fuera un fascículo de "Pinta y Colorea".

Había 5 millones de bits de datos de las 20 imágenes. Fueron guardados en una grabadora de cinta y transmitidos durante un período de 8 días. Dos cosas llamaron la atención en primer lugar en aquellas imágenes: una nube y una buena cantidad de cráteres. Lo cierto es que no se esperaban nubes debido a la delgada atmósfera.

Pero lo que seguro que nadie esperó fue que el anhelo por ver a todo color la primera imagen con definición de un planeta extraterrestre llevara a los ingenieros a emplear sus lápices de colores tal y como lo hacían de niños. Porque, de algún modo, su excitación e impaciencia era propia de niños fascinados. ¿Estas fotografías no deberían figurar en algún museo de arte pictórico junto a algún Kandinski?

Vía | Planeta Curioso Más información | Astrobiology Magazine

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