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La Luna se viene de fiesta

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Eran las 19:40 y ya se la empezaba a ver, grande y naranja, en el horizonte. Esta noche es una gran ocasión para estar en el campo, lejos de las grandes ciudades. Y es que, esta noche la Luna se acercará a “solo” 356.577 kilómetros de la Tierra, más cerca de lo que ha estado en los últimos 18 años, es como si se viniera de fiesta.

Los astrónomos la llaman ya “súper Luna“, porque será la mayor Luna llena que hayamos podido ver en las últimas dos décadas. Y aunque ninguno de ellos cree que vaya a provocar daños masivos en nuestro mundo, muchos sí que han realizado extensos estudios para averiguar los efectos que el “tira y afloja” gravitatorio de nuestro enorme satélite tiene sobre nosotros. Unos efectos cuya existencia está sirviendo de excusa para pronosticar (y justificar) una serie inminente de grandes catástrofes naturales.

Es verdad que, incluso en condiciones normales, la Luna está lo suficientemente cerca de la Tierra como para dejarnos sentir su presencia. Es su gravedad, en efecto, la que provoca la subida y la bajada de las mareas. Y también es cierto la gravedad lunar es capaz de causar pequeños, aunque medibles, flujos y reflujos en los continentes, un fenómeno que los científicos conocen como “mareas de tierra“. Además, esas mareas “sólidas” son mayores cuando hay Luna llena y Luna nueva, momentos en que nuestro satélite se alinea con el Sol en la misma cara o en las caras opuestas de la Tierra.

Donde más se nota el efecto de las mareas en la actividad sísmica es en las zonas de subducción, en las que una placa tectónica se desliza por debajo de otra. William Wilcock, un sismólogo de la Universidad de Washington, explica:

Cuando hay marea baja, hay menos agua, por lo que la presión sobre el fondo marino dismunuye. Y esa presión (del agua) es la que, precisamente, mantiene cerradas las fallas, por lo que cuando disminuye, es más fácil que las fallas se deslicen

Según Wilcock, la actividad sísmica en las zonas de subducción durante las mareas bajas es un 10% superior que en otros momentos del día, aunque este experto asegura no haber observado relación alguna entre las variaciones de la actividad sísmica y los días de luna llena o nueva.

Según los científicos, el tirón gravitatorio de la Luna durante el perigeo no varía lo suficiente como para cambiar la altura de las mareas y alimentar, por lo tanto, ninguna clase de desastres naturales.

Mi recomendación es que no os quedéis en casa, salid y disfrutad la noche y sobre todo no dejéis de levantar la vista al cielo, porque la Luna llena será realmente espectacular.

Vía | El mundo

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