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La estrella que "riega" (o no) el espacio

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Una joven protoestrella (estrella en formación) está causando sensación entre los astrónomos de medio mundo. La razón es que está “regando“ el espacio a su alrededor con ingentes cantidades de agua, aunque no es así exactamente.

A través de dos gigantescos chorros, uno en cada polo, está desprendiendo multitud de materiales, principalmente hidrógeno y helio, más tarde parte de este hidrógeno se une a moléculas de oxígeno, formando agua.

La protagonista de esta historia se encuentra en la constelación de Perseo y es del mismo tipo de estrella que nuestro Sol, lo que hace que los investigadores se pregunten si también el astro que alumbra la Tierra tuvo un comportamiento parecido en su nacimiento.

El trabajo de investigación, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, ha sido liderado por Lars Kristensen, astrónomo de la Universidad holandesa de Leiden, quien asegura que la velocidad a la que es expulsada el agua alcanza los 200.000 km. por hora, cerca de 80 veces más rápido que las balas disparadas por una ametralladora.

Para captar las firmas características del oxígeno y el hidrógeno, el equipo de Kristensen utilizó los instrumentos de infrarrojos a bordo del Observatorio Espacial Herschel. Y una vez localizadas esas dos clases de átomos fundamentales, los investigadores los siguieron hasta dar con la protoestrella en que se formaron.

Estos chorros se desplazan entre 100 y 300 km/s y cuando colisionan con los gases del medio interestelar situado alrededor de la protoestrella se crea una onda de choque que permite la formación de nuevas especies moleculares, incluyendo la del agua.

Es un proceso fascinante, pero obviamente no estamos hablando de estrellas que “disparan chorros de agua” al espacio, ya que este agua se crea en las ondas de choque de la protoestrella.

Para que nos hagamos una idea de la abundancia de agua en las ondas de choque, puede llega a alcanzar una diezmilésima o una cienmilésima parte de la abundancia de la molécula de hidrógeno. Por otro lado, también existen moléculas de agua en el medio situado alrededor de las protoestrellas, aunque su abundancia es aun inferior, entre una millonésima y una diez millonésima.

El descubrimiento podría significar que estos fenómenos constituyen una fase normal dentro del proceso de crecimiento de las estrellas.

En palabras de Kristensen:

solo ahora empezamos a entender que todas las estrellas como el Sol pasaron, probablemente, por una fase muy energética cuando eran muy jóvenes. Y que es en ese momento de sus vidas cuando expulsan un montón de material a gran velocidad. Ahora sabemos que una parte de ese material es agua

Vía | University of Cornell

Vía | Eureka

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