Hay una escena que nunca olvidaré de una de mis películas predilectas, Fight Club: en ella, los protagonistas se cuelan en una clínica de cirugía estética para robar la grasa que se había obtenido de las liposucciones. Posteriormente, usaban esas grasas para fabricar jabón para vendérselo a las que habían pagado por las liposucciones.
Al igual que Tyler Durden, los científicos también están encontrando un tesoro en las grasas que se extraen de las liposucciones: células madre para combatir enfermedades.
La grasa es un tejido del que todo el mundo quiere desprenderse, así que es una fuente casi infinita para un grupo de científicos de la Universidad de Granada. De esa grasa extraída para obtener cuerpos más en sintonía con los arquetipos actuales de belleza obtienen células mesenquimales, un tipo de células madre presentes en los adultos.
