El problema de prohibir sustancias para que la gente no se “coloque” con ellas es que siempre hay sustancias o actividades susceptibles de “colocarnos”. Estamos rodeados de alternativas. Y no me refiero al Prozac en jarabe para niños (que lo hay). Ni tampoco hablo de esnifar pegamento. Por ejemplo, la nueva droga que causaba hace poco furor entre la juventud francesa consiste en asfixiarse con un pañuelo apretando el cuello: la falta de oxígeno consigue buenos “viajes”.
No pueden criminalizar todas las cosas del mundo por miedo a que nos coloquemos con ellas. Hasta te coloca no consumir nada en absoluto. Se llama ayuno, y a lo largo de la historia ha sido el responsable de muchas visiones místicas.
Pero no quiero entrar en las procelosas aguas del prohibicionismo o este artículo se alargaría demasiado. Así que centrémonos en la marihuana.

¿El canto de un ruiseñor es una droga? No, no me refiero a
Cada vez tenemos más pruebas de que la música tiene tanta influencia en nuestro cerebro y nuestras emociones como una droga ilegal. Y, sin embargo, la música es legal.