Hay dos conejos en Australia: los conejos de tierra y los “peces conejo” (llamados así por su voracidad herbívora y fácil reproducción).
Los conejos en un Australia son el más manido ejemplo de los desastres que las especies invasoras pueden provocar en un ecosistema no adaptado a ellas. Se introdujeron 7 parejas en Australia en el sigo XIX, y se reprodujeron tan rápidamente que casi desertizan por completo la isla. En 1950 se introdujo el virus de la mixomatosis, que en parte ha controlado la plaga. Esta decisión fue arriesgada. Hoy en día las leyes internacionales prohíben la introducción de cualquier tipo de virus en los sistemas naturales, sea con la finalidad que sea.
Los otros conejos, los acuáticos, son voraces herbívoros. Paradójicamente esto puede ayudar a que se salven grandes extensiones de la amenazadísima Gran Barrera de Coral. Efectivamente, mientras que los conejos de tierra resultan dañinos porque terminan con la vegetación, los “peces conejo” resultan beneficiosos porque en los arrecifes el problema es, precisamente, el exceso de vegetación.

Un estudio publicado en la revista PLoS ONE y llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, asegura que los corales del océano Pacífico están desapareciendo, incluso a un ritmo superior de lo que ya se temía. Se considera que sólo quedan la mitad de los que había en los años 60.